Un moderno Embajador de la India

Un moderno “Embajador de la India”
Le comentó que era un afamado crítico gastronómico y le adelantó el proyecto que tenía en mente: visitar en corto tiempo, uno por día, los 68 restaurantes del mundo que ostentan la difícil distinción de las 3 estrellas Michelín

Los memoriosos recordarán un evento ocurrido hace varios años en Colombia: una persona influyente le informó a las autoridades de Neiva que el Embajador de la India visitaría la ciudad. Con esta noticia, y haciendo uso de su proverbial hospitalidad, los principales dirigentes se aprestaron para darle a esta personalidad una recepción especial.
Organizaron fiestas con las mejores comidas regionales y fiestas de gala para recibir a tan ilustre huésped; se aseguraron de que el mejor hotel de la ciudad estuviera adecuadamente preparado para tan digna visita, unos prestaron sus mejores obras de arte y otros sus muebles más elegantes, con el fin de darle al hotel una decoración acorde con la categoría del huésped; los más comprometidos en darle lustre a la visita encargaron a sus sastres y modistas vestimentas especiales para los eventos; y finalmente, llegado el momento, las autoridades del Departamento y de la Ciudad y su sociedad lo recibieron en pomposas ceremonias oficiales ataviados con sus mejores galas.
Después de varios días de francachelas y recepciones, en vista que el embajador extendía su visita más de lo previsto, hicieron lo que hasta ese momento no habían hecho: averiguar en Bogotá, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, quién era en el país el Embajador de la India, recibiendo la siguiente respuesta: La República de la India no tiene sede diplomática en Colombia.
En algún momento de principios de este año y previa reserva, llegó una noche a cenar un caballero al restaurante “L´Auberge du Pont de Collonges” localizado cerca de la Ciudad de Lyon en Francia. El dueño del local y su chef estrella es el famoso Paul Bocuse, uno de los monumentos vivientes de la gastronomía.
El visitante logró tener una conversación durante esa cena con el Sr. Bocuse, le comentó que era un afamado crítico gastronómico y le adelantó el proyecto que tenía en mente: visitar en corto tiempo, uno por día, los 68 restaurantes del mundo que ostentan la difícil distinción de las 3 estrellas Michelín, y con base en ello escribir y editar el libro “Ruta 68” que contendría los menús, anécdotas y evaluaciones de lo servido y consumido en el periplo que se proponía llevar cabo.
La propuesta le encantó a Bocuse, lo animó a llevarla adelante y se ofreció para ayudarlo, enviándole anticipadamente a cada visita una comunicación personal a cada chef de la lista, para que colaborara con el proyecto dándole una atención magnífica a su visitante. El señor inició su gira gastronómica el 5 de mayo en el restaurante de Bocuse, continuando de allí a otros establecimientos en Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Italia, Mónaco y España, donde llegó a principios de junio.
El 12 de junio, de acuerdo con su calendario de visitas, llegó a “El Bulli” completando hasta allí 40 cenas pantagruélicas; la próxima etapa era ir a cenar el día 14 de ese mes en el restaurante de Juan Mari Arzak en San Sebastián – Donostia, pero no llegó a él. Después se supo que había salido de “El Bulli” en medio de su cena a buscar unas tarjetas de visita y que no había regresado.
A principios de julio se inició la búsqueda del misterioso gourmet; al comprobarse que no había aparecido por los otros restaurantes de su lista, las autoridades españolas lo buscaron por cielo, mar y tierra sin poder encontrar su rastro.
Finalmente, a principios de agosto, fue localizado por la policía en su humilde apartamento en la ciudad suiza de Ginebra. Averiguando un poco más se encontró que su oficio diario es el de cartero, y que cuenta con recursos económicos limitados, parecería además que para su aventura contó con un mecenas que pagó sus cuentas, o parte de ellas, y que para el momento de su desaparición llegaban a unos 17.000 euros (unos 48 millones de pesos). Pascal Henry es el nombre de este gastrónomo exquisito e intrépido caballero, quién cuenta con 46 años a sus espaldas y una maravillosa historia para contarle el día de mañana a sus nietos.
Buenos Aires, septiembre de 2008.

buenamesa@vivirenelpoblado.com