Touchdown en Medellín

Touchdown en Medellín
El deporte más popular de Estados Unidos se abre camino en la ciudad

Hace cinco años empezó esta historia de fútbol americano. Es un deporte estadounidense pero sus características deportivas y de alto impacto y estrategia atraen a fanáticos por todo el mundo, incluyendo a algunos habitantes de Medellín. La ciudad cuenta con dos equipos bien conformados: Lobos y Hunters.
El primero de ellos nació de partidos aficionados entre amigos en 2007. Pero solo hasta el año 2009 se conformó como un equipo oficial, al jugar su primer partido contra un equipo de Bogotá. Hunters también nació de juegos entre amigos, sin un interés competitivo. Al descubrir que ya existían equipos oficiales en Colombia, se acercaron a Lobos y de ellos recibieron las directrices y una invitación a entrenar y aprender, con la finalidad de armar un equipo nuevo.
Hoy ambos equipos cuentan con una planilla de 40 integrantes aproximadamente, entre los 20 y 40 años en promedio, quienes entrenan de dos a tres veces por semana en la Unidad Deportiva de Belén (Lobos) y en la Cancha del Inder de Belén, Rincón (Hunters). Ambos hacen convocatorias a principios de cada año para reclutar nuevos jugadores. En ellas se evalúa la velocidad, la capacidad de salto y de desplazamiento de los aspirantes, pero sobre todo la actitud y el compromiso. Esto es lo más importante pues, a pesar de ser divertido para los jugadores, también ha sido un camino lleno de esfuerzo.

Retos y dificultades
No existen canchas con las especificaciones (120 yardas o 109 metros de largo) pero “más que el tamaño, el problema ha sido tener acceso a los espacios”, explica Carlos Andrés Pérez, jugador y uno de los fundadores de Hunters. Cuenta que conseguir el espacio para un partido “es un suplicio”. Tanto Lobos como Hunters se mantienen al rebusque hasta de un potrero para jugar un partido o tener un tercer y cuarto día de entrenamiento. A ello se suman los costos del equipamiento. Cada jugador lleva casco, guayos, protector bucal, uniforme y shoulderpads (protector de hombros y pecho). Esto, que es lo básico, puede costar entre 600 mil y un millón de pesos por jugador, sin contar los gastos para traerlo de Estados Unidos pues aquí no se consigue. Ese dinero sale del bolsillo de los deportistas o por medio de rifas, eventos o venta de souvenires. El patrocinio tampoco ha sido fácil pues a pesar de ser reconocido como deporte colombiano por Coldeportes, los equipos de fútbol americano aún no cuentan con el aval como club deportivo, lo cual complica la reducción de impuestos para las empresas que quisieran patrocinar un equipo. Así lo explica Ferney Moreno, jugador e integrante del grupo directivo de Lobos. Hay mucho para contribuir si se considera que para un partido de local el equipo debe cubrir los gastos de la cancha, con ambulancia, paramédicos, marcación de la cancha y tres árbitros. En los partidos de visitante se suman los costos de desplazamiento y hospedaje. Tampoco hay árbitros con mucha experiencia para los encuentros ni mucho presupuesto para pagarles, “tienen que ser personas muy aficionadas para viajar a otra ciudad para pitar un partido por poco dinero”, dice Carlos Andrés Pérez. Pero los más aficionados deben ser los jugadores: “La continuidad de quienes quedan elegidos en las convocatorias es fundamental, mucha gente viene por goma un tiempo, o compra todo el equipamiento y después no regresa para entrenar”, asegura Carlos Andrés.

Para seguirlos
En Colombia todavía no hay muchos seguidores ni conocimiento del deporte, pero lo que dicen sus entusiastas sobre lo que los ha interesado en él, es que se trata de un juego que requiere mucha estrategia y destreza física, pero aún más exigencia mental. Durante un partido pueden ejecutarse entre 40 o 50 jugadas que cada integrante debe memorizar por los números que gritará el quarterback (mariscal de campo o jugador que dirige el ataque). Mientras se incrementa el interés nacional, ya existen siete equipos en Colombia para seguir y apoyar con financiación, que juegan anualmente, durante el segundo semestre del año, el torneo nacional. Estos se encontrarán en playoffs (partidos de desempate para llegar a la final) a finales del año, con el equipo Pumas de Bogotá a la delantera.