Tere y Aleja, acaban de ganar el Oscar de los libros de cocina

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Madre e hija son maquilladoras de alimentos. Acaban de ganar el Oscar de los libros de cocina.

Tere es una cajita de música. Y Aleja no se queda atrás. Tere habla con dichos y refranes. Aleja es pura ternura. Ambas son pioneras en una profesión que hoy tiene grandes potenciales: son maquilladoras de alimentos o, mejor, estilistas de alimentos.

Tere Vélez y Aleja Camacho, madre e hija, hoy tienen una noticia para contar: T’ACH, libro del chef panameño Marck Colllin al que le hicieron el estilismo de alimentos y la dirección de arte, acaba de ganar el premio de Mejor Libro del Mundo 2018 en la categoría herencia culinaria otorgado por los Gourmand World Cookbooks Awards. Algo así como el premio Oscar de los libros de cocina.

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No hay un año en el que Colombia no figure en esta lista: en 2017 fue el chef Carlos Gaviria con Técnicas de Cocina Colombianas, y antes habían sido MNR Comunicaciones y los cocineros tradicionales del Palenque de San Basilio. Entrar en ese club es un verdadero honor; honor que se han ganado tras casi 30 años de trabajo haciendo fotos publicitarias y editoriales. “A mí me tocó empezar de cero”, dice Tere, “cuando arranqué no teníamos internet, ni Instagram, ni Pinterest, la creatividad era total, teníamos muy pocos referentes”. Tere, que antes (y todavía) hacía catering, recibió una propuesta de Integración, agencia de publicidad, para maquillar alimentos para anuncios. “Acá nadie lo hacía, solo en Bogotá. Y me le medí”. Muchos cursos después, muchos clientes después, hoy Tere y Aleja, que empezó a trabajar con su mamá hace 12 años, son referente en la ciudad y en el país. Sus fotos hacen parte de campañas de compañías como Éxito, Nutresa, Cristar y Universal.

T’ACH

Tere ya había trabajado antes con el chef Collins. Pero esta vez la labor era especial. T’ACH, que en lengua indígena Wounaan significa plátano (comida), aborda las costumbres y la cocina autóctona de catorce regiones de Panamá, en la que se resalta el rescate de 133 recetas que han sido trasmitidas a las generaciones actuales. Y el reto era grande, las fotos, hechas en estudio, debían hablar el mismo lenguaje de aquellas que se tomaron haciendo trabajo de campo. Fondos, bases, utensilios e implementos fueron escogidos minuciosamente para dar la sensación de estar en una cocina tradicional en cualquier pueblo del país centroamericano. “Recorrimos mercados, centros comerciales, cocinas de amigos y amigas buscando siempre aquellas cosas que nos comunicaran lo tradicional, lo centenario”, y lo lograron, cada foto expresa esa sensación de hogar, de comida casera. “Uno sabe que las cosas salen bien cuando al ver la foto, el departamento saliva empieza a funcionar”.

El legado

Pero el premio no es en vano. Tere y Aleja miran redes sociales para mantenerse actualizadas, pero a la hora de hacer fotos, son expertas en creatividad o, lo que se debería decir mejor: improvisar. “Tere es muy rápida, reacciona con facilidad, a mí todavía me cuesta un poco”, dice Aleja, pero reconoce que trabajar juntas ha sido la mejor escuela. “Cuando estaba en la universidad ella me preguntó si me gustaba lo que ella hace, y mi respuesta fue sí”. A partir de ahí, han ido juntas a cursos de estilismo y de cocina, “porque para poder trabajar con esto hay que, por lo menos, saber manejar un cuchillo”, dice Tere.

Parte de su legado está en las manos de su hija, pero también en los clientes: “hoy son más conscientes de la importancia de nuestro trabajo, además ellos nos educan, pero nosotros también los educamos a ellos”.

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Tere, por Aleja
“Es una berraca. Es una mujer inspiradora y es muy recursiva: a veces, en una sesión de fotos hace algo y yo le pregunto que porque no me había enseñado: “gordita, porque se me acaba de ocurrir”. Abrió camino en una profesión a contracorriente, sin que nadie creyera en ella”.

Tere, por Tere
“Si no estoy haciendo fotos, siempre estoy cocinando. Creo que uno tiene que saber para qué es bueno en la vida y tener presente que nadie podrá enseñarte buen gusto y creatividad”.

El premio, por Tere
“Ganarse un premio es muy satisfactorio, más cuando hoy la competencia es muy joven”.

 

 

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