Suicidio seguro mientras te afeitas

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Suicidio seguro mientras te afeitas

/ José Gabriel Baena
Cuarenta y siete años después de que mi abuelo Jesús Gaviria muriera de repente a los 85 mientras limpiaba su máquina de afeitar eléctrica “phil-save-jet ”, por un posible “accidente cerebro-vascular”, ahora estoy seguro de que su transmigración se debió a un shock de microsegundos por algún contacto de la afeitadora prendida con sus manos húmedas. Esto lo puedo asegurar ahora, cuando una amiga neoyorkina me trae el modelo más avanzado de esa afeitadora ya para mí siniestra. ¿Por qué? Basta con leer las instrucciones de uso, 111 en total en un folletito de 40 páginas, con letra diminuta que hay que aprenderse de memoria para no irse “de repente” en paseo a los campos de donde no se vuelve. De una vez apunto que las advertencias parecen haber sido traducidas inicialmente del holandés al inglés y de éste al español con resultados cortazarianos. Uno debería salir corriendo cuando arrancan las “Instrucciones de seguridad importantes” con la frase “PELIGRO para reducir el riesgo de descarga eléctrica”, de las cuales anoto algunas: “No toque una afeitadora conectada mientras se baña o se ducha. No coloque ni guarde la afeitadora en un lugar donde pueda caerse en la bañadera, el sanitario o el lavabo. No la sumerja ni la deje caer al agua mientras se haye en la piscina. Es necesaria una estricta supervisión si la afeitadora es utilizada cerca de niños o humanos similares con discapacidad mental o física. Sea seguro que la afeitadora de ajuste está dando vueltas apagada y que quita la cuerda del enchufe antes de almacenar en una localización segura y seca. Sea seguro que no se enrolle la cuerda alrededor del cuello mientras se afeita con el pelo húmedo: podría producirse una descarga con lesiones letales. NUNCA utilice esta afeitadora si el cable, el conector de carga, el toma de energía en la pared o los conjuntos cortantes flotantes están dañados”. Yo, amante de las palabras más que de la música o las señoras de 49, me enamoré enseguida de esta dulce expresión, “conjuntos cortantes flotantes” (las cuchillas), que me recuerda el título de una poética novela japonesa, y la subrayé por todo el folleto, en notas tales como: “Con su mano libre estírese la piel para que los conjuntos cortantes flotantes puedan levantar y cortar la barba. Presione suavemente la afeitadora sobre la piel a fin de que los conjuntos cortantes flotantes puedan seguir los contornos de su cara. Demasiada presión puede apuñalar la epidermis con los conjuntos cortantes flotantes”. Para desilusión religiosa de quienes quieran aventurarse con esta máquina enigmática se presentan, ojo, “Pruebas y CONSEJAS para el afeitado”, donde se precisa que, si se siguen las 111 teológicas instrucciones, al cabo de 21 días usted habrá hecho su “proceso de conversión” si ¡“persevera con ella”!, con la prohibición absoluta de volver a su vieja maquinita manual durante ese período, ya que ocurre que el cliente “puede que no obtenga un afeitado TAN APURADO como esperaba o es posible que su cuerpo presente indeseables quemaduras hospitalizables” (¡!!). Así las cosas, no me he atrevido a aventurarme con esta amenazante maquinita de electrocución 6955xl, después de tanto suspirar por una para el seguro afeitado de mis partes nobles, con su “aplicación de cortapatillas, bigotes, axilas y otras áreas del cuerpo innombrable”, dispositivo elusivo que no he podido encontrar en el aparato…
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