Sobre la peatonalización

Sobre la peatonalización

Vale la pena también analizar algunos aspectos que han resultado incómodos para los ciudadanos durante este periodo

Ha salido bien librado, al menos en la Alcaldía y en el Concejo de Medellín, el tercer ensayo de peatonalización de algunas áreas aledañas al Parque Lleras, obra contemplada dentro del Plan de Desarrollo de la actual administración municipal. Se quiere, incluso, acelerar el proceso de constitución de una alianza público-privada que permita la ejecución de las intervenciones físicas que requiere una peatonalización definitiva. Valga aclarar que este no es asunto menor, pues desde que se empezó a plantear la posibilidad de peatonalizar el Parque Lleras, la financiación de la obra ha sido objeto de tire y afloje entre Municipio y comerciantes. Al principio, cada uno insistía en que la otra parte debía asumir los costos, hasta que surgió la fórmula salvadora de buscar una alianza público-privada, que todavía no se ha concretado.

Volviendo al buen ambiente que hoy se respira en torno a la peatonalización, la Alcaldía atendió este año la solicitud de los comerciantes agremiados en la Corporación Zona Rosa, quienes habían insistido en que las pruebas fueran más largas y no de una semana, como la de noviembre del año pasado durante los conciertos de Madonna. Esta vez, la peatonalización se ha extendido durante todo agosto: primero se determinó que fuera del 1 al 18 y luego se prolongó hasta el 31.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Vale la pena analizar algunos aspectos que han resultado incómodos para los ciudadanos durante este periodo, con miras a buscarles soluciones para futuros ensayos o, por qué no, para la peatonalización permanente.

Una de las quejas que más eco tuvo en las redes sociales fue la referente al colapso de vías en los alrededores del Parque Lleras durante la Feria de las Flores. Por twitter se reportaron tacos hasta de cuatro y cinco horas en la calle 10 y en general en la Zona Rosa, sobre todo en los días de lluvia. Varios factores pudieron haber incidido, entre ellos desinformación sobre cuáles eran las vías cerradas, e inexistencia de alternativas de estacionamiento ordenado. Como lo expresó hace poco un residente en carta enviada a Vivir en El Poblado: “Quieren peatonalizar esta zona sin reponer las celdas de parqueo que se pierden, y seguir parqueando en un costado de la carrera 40, entre la 10 y la 9, en la 10, del Parque Lleras a la 36 en dos costados, y a raíz de este parqueo irregular y abusivo la movilidad se frena más, las colas son más largas y el caos se incrementa…”.

El pasado lunes festivo en la noche, por ejemplo, hubo dificultades de movilidad pues los peatones caminaban por vías que no están cerradas, como si estuvieran peatonalizadas. Los vehículos trataban, con dificultad, de abrirse paso entre los caminantes, con el riesgo que esto implica. Esto indica que no todos saben dónde empieza y dónde termina la peatonalización, que hace falta una señalización adecuada y una intensa socialización. Son situaciones que si se miran con detenimiento en estos últimos días de ensayo, serán de gran ayuda para no incurrir en errores en el futuro.