Sara Tunes, dulzura y pasión

Sara Tunes, dulzura y pasión
Con energía, baile y una voz prodigiosa, esta joven de 22 años continúa ganando reconocimiento y seguidores

Sara no solo es sensación en el Colegio Gimnasio Los Pinares, de donde es egresada. Su música la escuchan centenares de estudiantes de colegios, especialmente femeninos, en los que se dio a conocer gracias a su éxito “Miss 15”, tema que se convirtió en el himno de las quinceañeras y que suena en muchas de sus celebraciones. “Quiero en mis quince, champaña y fresa, ya todos me miran porque hoy soy la princesa”, canta con su dulce y sensual voz.
Rubia, de ojos expresivos y palabras que reflejan madurez y ternura a la vez. Así es Sara, la consentida de su casa en una unidad de El Poblado, donde ensaya con sus bailarines y prepara lo mejor de sus presentaciones. Admiradora de Britney Spears, amante del pop y próxima negociadora internacional, Sara tiene su proyecto de vida ligado a la música. Es su pasión, su meta, y sabe que recién inicia su camino.

Lo difícil de comenzar
Su abuelo paterno era músico. Desde niña, Sara usaba los instrumentos de él y luego empezó a cantar en misas y en reuniones familiares.
Cuando tenía 10 años, una productora abrió un casting para grabar un disco de villancicos. Se enteró solo un día antes, debía aprenderse una canción y prefirió memorizarlas todas. Al cantar la primera le preguntaron: “¿Cuántas te sabes?”, a lo que respondió que todas. De inmediato le dijeron que grabara todo el disco navideño.
Así inició una carrera que no se detiene. Su madre formó un coro llamado “Estrella de la Mañana”, en el que Sara fue la solista principal hasta sus 14 años. Fue entonces cuando decidió dar un paso más y en lugar de fiesta o viaje como regalo de 15 años, prefirió la grabación de un demo que comenzó a promocionar en centros comerciales. “En ese momento hubo acercamientos con Codiscos, pero luego me llamaron a decir que no me podían acompañar. Fue muy duro pero yo sabía que contaba con el apoyo incondicional de mis padres”, dice.
Con esfuerzos económicos familiares, Sara Tunes lanzó su primer álbum, recorrió emisoras y participó en eventos como en los Premios Hétores 2005. Lo mejor estaba por llegar.

Perseverar y creer
Paralelo a sus estudios en la Universidad Eafit, se asesoró para aprovechar mejor sus canciones y tener mayor participación en “Butterfly”, su segunda producción discográfica.
Fueron tres años difíciles, entre 2007 y 2010, en los que escribió muchas canciones. Poco después obtuvo el impulso que necesitaba.
“Mi papá se conoció con un empresario de conciertos, le habló de mí, me escuchó y me consiguió una cita en EMI en Bogotá. Estaba muy nerviosa. Como siete directivos se sentaron a escuchar mis canciones y no paraban de hablar por BlackBerry entre ellos. Me dijeron lo de siempre: te estaremos llamando. Yo pensé que me había ido muy mal pero a los tres días me contactaron y me dieron la noticia de que sería la disquera de mi segundo álbum y firmé con ellos”, cuenta con emoción.
Desde ese momento, en 2010, Sara Tunes ha vivido una auténtica maratón de conciertos, entrevistas y distinciones. Sus baladas y mezclas con electrónica y pop, son altamente conocidas en la escena juvenil de los colegios, y ya ha particip ado como telonera de Andrés Cepeda, Juan Fernando Velasco y Lucas Arnau, entre otros.
“Me gusta fusionar. Cuando me acuesto a dormir pongo un cuaderno debajo de la cama porque las ideas llegan en momentos inesperados. Le escribo al amor y al desamor, aunque mi último sencillo “Xoxo” es para rumbear y disfrutar”.

2012, un reto
Por ahora, adelanta que este año comenzará a grabar su nuevo disco en Estados Unidos. Quiere experimentar nuevos sonidos y hacer canciones en español y en inglés. Dice que en Colombia falta más apoyo con los artistas que apenas inician. “Hay que creer en lo nuestro, he conocido unos talentos increíbles pero somos un poco cerrados. Hay que conocer otros géneros. No quiero dejar de agradecer el apoyo moral a mis padres, cuando uno está en esto, es importante que otros crean en uno. Mil gracias”, expresa.
A Sara le sobran energía y vitalidad. No se ve trabajando en una oficina, su sueño es cantar y componer. La chica de 15 años ha quedado atrás. Ahora es la joven que se labra su propio camino, el que escogió escuchando su corazón, su pasión musical.