Respeto y ciudad

La ciudad y la vida en la ciudad
Respeto y ciudad
“Las soluciones sociales se muestran con más claridad cuando se consideran las desigualdades que empañan los tres códigos modernos del respeto: hacer algo por sí mismo, cuidar de sí mismo y ayudar a demás”

Lina María Aguirre
Richard Sennett (Chicago, 1943) es Dr de la Universidad Harvard, actualmente profesor titular de la cátedra Centennial de Sociología de London School of Economics y también profesor de Humanidades en New York University. Reconocido sociólogo e historiador que investiga sobre distintos temas relacionados con ciudad, sociedad, vida urbana, individuos y comunidades en los espacios del mundo moderno. Tiene una distinguida carrera académica, así como de escritor y planificador urbano. Sus estudios críticos sobre las relaciones individuos-comunidades-ciudad y la forma cómo son afectadas por políticas públicas son de referencia obligada internacionalmente.

Los textos del Dr Sennett sobre asuntos como la ciudad abierta y las ciudades inteligentes son relevantes en los análisis de ciudad que hace regularmente Vivir en el Poblado y serán tema de otros reportajes siguientes en la serie especial a propósito del World Urban Forum WUF7 que tendrá lugar en Medellín del 5 al 11 de abril 2014.

Su libro El respeto (título original Respect – The Formation of Character in an Age of Inequality, 2003)  comienza con recuerdos de la infancia del autor, años pasados entre el conjunto de vivienda social Cabrini Green en Chicago, Estados Unidos, que luego fue tristemente célebre por problemas de violencia, drogas, pandillas, abandono. La pregunta que orienta su estudio aquí es ¿por qué es tan difícil alcanzar el respeto mutuo? Hay cuestiones de base, ineludibles e inmodificables incluso en un “mundo perfecto” de equilibrio. El profesor investiga también factores que inciden en la cuestión, como las consecuencias de la dependencia adulta: cuando una persona no alcanza las condiciones para valerse por sí misma y se le considera ‘una carga’ para la sociedad; y luego examina las circunstancias en las cuales la compasión se convierte en un factor degradante para comunidades en riesgo.

Como otros estudiosos, Sennett no propone un “igualitarismo” sino un reconocimiento de todos los individuos, aceptando el hecho comprobado de que no todas las capacidades humanas son necesariamente iguales. “Las soluciones sociales se muestran con más claridad cuando se consideran las desigualdades que empañan los tres códigos modernos del respeto: hacer algo por sí mismo, cuidar de sí mismo y ayudar a demás”, es necesario también aceptar, como afirma el autor, que lo que la política práctica no puede hacer definitivamente es “eliminar el malestar fundamental que la desigualdad produce en la sociedad moderna”. Es decir, hay desigualdades inevitables, algunas de ellas derivadas del talento innato. Una sociedad madura mirando de frente tales desigualdades, aceptándolas y abarcándolas como un elemento consustancial a su naturaleza sin por ello dejar de propiciar los espacios idóneos para los mejores desarrollos de cada potencial comunitario.

El profesor también aborda cuestiones relacionadas con la población, particularmente la de adolescentes sin techo, y la cual puede terminar involucrada en variadas redes de adicciones, marginación, violencia: “Los adolescentes sin techo son un caso extremo de individuos que se resisten a convertirse en espectadores de sus propias necesidades. Como individuos sin hogar, necesitan una ayuda que no pueden procurarse ellos mismos. Como adolescentes, son rebeldes a la autoridad y los controles que imponen los adultos; lo mismo que todos los adolescentes, son desconfiados y cínicos en relación con la orientación que necesitan”. La pregunta para la sociedad y para las autoridades en las cuales se confía la administración de la ciudad, como en el caso de Medellín, es bajo qué modelo o institución se puede fomentar realmente una salida del círculo vicioso que permita apoyar a estos jóvenes y, al mismo tiempo, hacer que creen sus propios mecanismos de autonomía como individuos. En este caso, queda claro que desalojos masivos de zonas críticas no son la solución, sino simplemente el desplazamiento de un problema a otra parte de la ciudad.

En su obra, Sennett hace una referencia renacentista, la Oración sobre la dignidad del hombre, del pensador italiano Pico della Mirandola, para explicar la importancia de asumir individualmente también la responsabilidad de la educación personal: “El filósofo  formuló la máxima del ‘Hombre como productor de sí mismo’, que entendía la autoformación como exploración más que como obediencia a una receta”. La referencia tiene resonancia en 2014 para preguntarse por el cómo se fomenta o no en Medellín la formación integral de individuos-ciudadanos y cómo estos muestran o no señales claras de pensamiento crítico frente a la retórica dominante, venga de donde venga.