Resolver problemas matemáticos es un placer para Martín Díaz Vélez

Martín Díaz Vélez / foto Karin Richter
Martín Díaz Vélez / foto Karin Richter

Rumania lo espera para la Olimpiada Internacional de Matemáticas.

Tiene 16 años y vive en Envigado con sus padres Mauricio y Lina. Estuvo seis meses de intercambio estudiantil en Alemania como parte de las actividades académicas de su colegio.

por Sebastián Aguirre Eastman
sebastian.aguirre@gmail.com

Si tener un problema es un dilema para algunos, imagínese tener tres a la vez con el deber de resolverlos en menos de cuatro horas. A Martín Díaz Vélez ese reto le encanta. Y mientras más difíciles, mejor.

Resolviendo problemas conoció Iguazú y se apresta a viajar a Rumania. Allí, en la ciudad de Cluj-Napoca, se realizará del 3 al 14 de julio la Olimpiada Internacional de Matemática, evento de prestigio para estudiantes de secundaria.

Martín forma parte del sexteto de estudiantes colombianos que representará al país en esta cita. Es el antioqueño; el resto son de Bogotá, Barranquilla, Floridablanca, Villavicencio y Cota.
Él fue elegido en el preselectivo que organiza la Universidad Antonio Nariño, institución responsable de las Olimpiadas Nacionales.

Si la Selección Colombia se concentró un mes antes del Mundial de Rusia, Martín completa tres semanas en un hotel en Bogotá preparándose para el evento. Desde el lunes 25 de junio la intensidad aumentó: desde las 9 de la mañana y hasta la medianoche, hasta el primero de julio. Vendrá a Medellín un par de días y el 4 volará a Transilvania.

Problemas desde los cinco años

Martín recuerda que desde que tenía cinco años su papá, Mauricio, le leía libros y lo ponía a resolver problemas. De esa manera le fue inculcando el gusto por las matemáticas, cuando quizá algunos niños de su edad, e incluso mayores, recién están aprendiendo a sumar o las tablas de multiplicar, a veces con tedio y poca emoción.

Para él era todo lo contrario, los números y los problemas le encantaban. En el Colegio Alemán comenzó a participar en competencias internas con éxito. Fue asumiendo retos cada vez más complicados y, con ello, mejores oportunidades en eventos externos.

Su primera gran prueba fue en Iguazú, donde se realizó la Olimpiada Internacional en 2017. La experiencia fue fascinante, conoció las cataratas e hizo amigos para siempre.

En el colegio ha encontrado el apoyo necesario para dedicarse a las matemáticas. “Resolver un problema no es cuestión de saber ni de entender, sino de ser creativo”, sugiere.

Está en grado décimo y se ve estudiando fuera del país, Matemática pura o Data scientist. Aspira a conseguir una beca que se lo permita. Todo gracias a las matemáticas.