Renovación de votos

     

    Renovación de votos

     

    Vivir siempre es un acto de fe en los demás

     

    Noviembre es para nosotros, en Vivir en El Poblado, el mes de renovación de los votos, de retomar los principios autoimpuestos y de hacer pública nuestra fe en un oficio que amamos y por el que decidimos voluntariamente vivir.

    Vivir en El Poblado, desde su fundación en 1990, se ha preocupado por hacer un trabajo serio, basado en el respeto y especialmente basado en la honradez. Son estas tres palabras las que sintetizan nuestra idea: seriedad, respeto y honradez. Se oye frecuentemente que los principios se han perdido y eso quizás sea cierto, pero para consuelo de muchas personas, en estas páginas que circulan cada quince días hay una prueba concreta de que es posible hacer un trabajo digno y que también ese trabajo le produzca placer a quien lo hace. Pues es en esto último en lo que basamos el día a día de nuestro ejercicio. Hacemos con sinceridad solo lo que nos gusta hacer y buscamos hacerlo de la mejor manera posible.

    Este párrafo suena, claro, a una gran petulancia, pues decir que uno tiene el trabajo que soñó y que lo hace honradamente, no es, para nada lo más corriente. Sin embargo, y eso nos ha demostrado este tiempo de constancia, no estamos solos. Cada quince días por estas mismas páginas pasan personajes, empresas, barrios enteros, que con la misma fe con que trabajamos nosotros hacen también su trabajo. Aquí presentamos cada quince días artistas consagrados, artistas nuevos, escritores con gran trayectoria y novatos del oficio que en su trabajo dan ejemplo y nos ayudan a seguir adelante.

    Cada edición es la muestra inequívoca de una enorme fe en esta ciudad de empresarios, maestros, políticos, universitarios, jóvenes o viejos. Las calles y los barrios narrados en estas páginas con sus miserias y sus pequeños triunfos son la confirmación de que empeñarse en hacer, con juicio y constancia, un trabajo que produzca placer y por el que se haya decidido entregar el alma solo puede dar como resultado cosas buenas.

    Es cierto que no todo son buenas noticias, eso quisiéramos, pero el resumen de estos años de camino está expresado en una declaración de amor por esta ciudad y especialmente una declaración de fe en todos los que hacen las cosas con ganas. Baste mirar en calles, en avenidas e incluso en los tacos y en las congestiones, las caras de cientos de vecinos que van y vienen llenos de esperanza. No vivimos en un paraíso pero podemos dar fe, eso sí de que en nuestro trabajo, honrado, serio y respetuoso hemos encontrado cientos de personas que están haciendo lo que pueden por tener una mejor ciudad. Nosotros gozamos buscándolos y mostrándolos pues en ellos, en parte, vemos esa ciudad en la que nos gustaría vivir.

    Porque sabemos que hay más amor y tolerancia de la que vemos, porque sabemos que hay más paciencia de la que a veces tenemos, por eso amamos este oficio basado solo en la confianza. Porque sabemos también que la relación que hemos hecho con los lectores está basada en el respeto, por eso hacemos este trabajo.

    Por eso hoy, al dar inicio a esta aventura de un nuevo año, el 17, queremos compartir esta renovación espiritual de los votos que hicimos en noviembre de 1990, en los que propusimos por primera vez hacer de Vivir en El Poblado unespacio para el diálogo y el conocimiento de nosotros mismos, de hacer algo que definimos como Periodismo Útil y que hoy, nuevamente queremos proponernos seguir haciendo, en gratitud con todos los que nos acompañan y en la esperanza de que todo el futuro será mejor.