“Mi pasión es el maquillaje, mi trabajo es la fotografía y mi talento es la pintura”

“Mi pasión es el maquillaje, mi trabajo es la fotografía y mi talento es la pintura”
Antonio Betancur, fotógrafo, pintor, maquillador y asesor de reinas, se la jugó por una vieja casa cerca del Parque de El Poblado


Antonio Betancur es Diseñador Gráfico de la UBP y estudió fotografía y arte en Florencia, Italia.

Media cuadra abajo del Parque de El Poblado tiene su estudio el fotógrafo Antonio Betancur. Optó por la calle 9 a mediados de este año luego de 21 años de tener su sede en Laureles. “No me había querido trasladar antes porque pensaba que Laureles era más central, pero ahora la gente me dice que siquiera me pasé porque les quedé más cerquita; además hay muchos sitios de referencia para que se ubiquen”.
Antonio se la jugó por adquirir una vieja casa de tapia, medio derruida y prácticamente sin techo, en donde se planeaba construir un edificio. La reconstruyó, conservando tapias, alfardas y vigas originales, y en el área trasera edificó su estudio.

El placer de transformar
Así como disfrutó al renovar y llenar de colores vivos esta casa donde hoy pinta, maquilla y toma fotografías, uno de sus mayores placeres es transformar a las personas mediante el maquillaje, y perpetuar con su cámara fotográfica el talento propio y la belleza ajena. “Crear sueños, embellecer a la gente es para mí lo más gratificante; es rico trabajar con una mujer bonita, pero si no lo es me parece más rico todavía porque me encanta ver cómo la gente sueña consigo misma, hasta dónde la toca uno cuando la transforma y la hace sentir bonita”. Por eso a quienes le insisten en querer verse naturales durante su fiesta de quince años o el día de su boda, muy pronto las convence con un argumento contundente: “El maquillaje dura cuatro horas, las fotos el resto de la vida”. Y es que para Antonio la naturalidad no es necesariamente sinónimo de belleza: “Para mí, que transformo a la gente, que me encanta embellecerla y verla absolutamente pulida, me chilla cualquier detalle que se salga de la estética, y así sea una foto de evento social, procuro que salga perfecta como si fuera un estudio”.

De la fantasía a la realidad
Su afición por el color, el maquillaje y los cambios que este permite, tiene mucho que ver con la fantasía, aquella que desde niño vivió con intensidad a través de los cuentos de seres mitológicos, hadas, monstruos e historias de Disney. Precisamente en los días de Halloween da rienda suelta a su imaginación en maquillajes especiales para fiestas y disfraces, con los que se ha ganado varios premios.
Su talento empezó a encausarse a los seis años con las clases de dibujo en Bellas Artes y se afianzó Semana Santa tras Semana Santa al dibujar con lujo de detalles las figuras religiosas. Pero la claridad llegó en la adolescencia, con las clases de figura humana. “Pintaba los ojos de mis modelos en los cuadros con el maquillaje de mis hermanas porque los pasteles no me difuminaban como yo quería. -Ay, maquillame como en ese cuadro – me decían mis hermanas”. Hasta que un día una de ellas le pidió que, además de maquillarla, le tomara una foto. “Tampoco tenía la idea de ser fotógrafo, y para enfocar mejor pegué cuatro bombillos en un balso y lo puse detrás de mi. Al tomar la foto el flash no disparó, pero al revelarla vi que con el efecto de la luz de los bombillos el maquillaje desapareció y mi hermana salió perfecta. Esa foto me mostró el camino que tenía que seguir, por ella soy fotógrafo y todavía la conservo”.
A los 21 años se convirtió entonces en el fotógrafo y maquillador más popular, no solo de su familia sino entre las amigas de las amigas de sus hermanas hasta que su habitación se vio pequeña y debió abrir un estudio particular. Después vendría la asesoría a las candidatas a Señorita Antioquia mediante la Corporación de Belleza, y por muchos años fue su maquillador oficial en Cartagena. También fue fotógrafo de varias revistas nacionales, entre ellas Cromos, que lo contrató tras conocer y publicar en la portada una fotografía suya de Paula Andrea Betancur, maquillada por él.
Por su lente, entre otros, han pasado Claudia Schiffer, Carlos Ponce, y ha sido maquillador y fotógrafo de Claudia de Colombia y Helenita Vargas, a quien ha hecho varias de sus carátulas.
La fotografía erótico religiosa es otra de sus pasiones, como lo evidencia su Agenda de Los Ángeles, publicada hace 4 años. Hoy, espera que la buena energía que respira en la vieja casa de la calle 9, le dé bríos para emprender nuevos proyectos, con mucho color y fantasía, como siempre.