Precedencias: a todo señor, todo honor (Protocolo)

    Definiciones claves del protocolo:

    Precedencias

    Escogí para esta ocasión las precedencias, que simplemente explican una ley de la naturaleza: dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio. Se trata, entonces, de un honor que se relaciona con el lugar que una persona debe ocupar respecto de las demás cuando acude a un servicio, a una ceremonia o a una actividad social. Indica, en cada caso, cuál deberá ser el sitio que se destina para cada uno. En la práctica, existen tres principios para ordenar el desarrollo de los actos y se llaman así:

    La jerarquía temporal: podríamos decir que es cuestión de antigüedad, ya que tiene que ver con la imposición de condecoraciones, juramentos para tomar posesión de un cargo, honores a los símbolos patrios, religiosos y militares.

    La jerarquía social: se refiere a la ubicación de las personas en los actos y celebraciones. Por ejemplo, donde debe sentarse un grupo en una cena formal, a la que asisten personalidades.

    La jerarquía de las personas: indica cómo se debe actuar de acuerdo con la edad, con el sexo y con la posición, en su orden de importancia. En todos los casos, el lugar que le corresponde a cada persona no es simplemente un asunto de privilegios, sino que es un símbolo para darle reconocimiento a alguien en virtud de su propio rango, función o escalafón.

    Algunas generalidades

    Para padres e hijos – jefes y subalternos: en todos los actos formales obligan las precedencias y es claro que los padres y los jefes son quienes tienen el mayor rango jerárquico. Recordemos su puesto fijo en la mesa del comedor y su asiento en la de juntas. Aunque me encanta cuando alguien dice con autoridad: ‘‘la silla más importante es en la que estoy yo”.

    Rango social – rango civil – rango militar: la precedencia del acto la define el anfitrión, el carácter del acto y la representatividad del personaje. El gobierno, las fuerzas armadas, los prelados, la justicia, y la diplomacia, exigen y determinan reglas muy puntuales que no se pueden cambiar con ningún pretexto ni a criterio propio.

    Rango religioso – damas y caballeros – casados y solteros- mayores y menores – invitado y anfitrión: si a un evento acuden personas de un mismo nivel, necesariamente cada una a de tener su lugar y en estos casos rige la antigüedad o lo que resulta mas fácil, el orden alfabético.

    A fin de cuentas, lo esencial es saber usar el sentido común, pues si no se conocen las normas formales en una situación inesperada, la lógica recuerda que tienen prioridad las personas mayores, que deben anteceder mujeres sobre hombres (de rangos iguales), que priman las autoridades sobre los civiles, los religiosos sobre los laicos. Pero, la mejor recomendación es averiguar con anticipación el tipo de personas que asistirán, su categoría y el reglamento o protocolo que se maneja en cada institución. Y a las precedencias, mis respetos.