Cuatro chicos muy distintos hacen parte de Volätil, una banda de rock de Medellín que llevará por primera vez su Viaje Extraño a otro lugar


La primera vez que Federico Gómez y Alejandro González compartieron sus iniciativas musicales fue en la fila del concierto de Coldplay en Bogotá en 2010. Después de ese encuentro y la unión con José Hernández crearon a Volätil. Pero la banda se consolidó cuando conocieron a Rodro (Rodrigo Canal) en 2011, quien le dio un renacer a lo que tenían, y comenzaron su Viaje Extraño, su primer EP. “Lo llamamos así porque musicalmente pasan muchas cosas. No hay una línea de sonido que quisiéramos respetar. Hay funk, blues, pop, rock... Más que un disco, es una representación sonora de los alcances que teníamos”, cuenta Fede, el vocalista. “Estábamos mirando de la melcocha, qué se podía lograr”, interviene Rodro, el baterista. “Fue el ímpetu de querer tragarse el mundo con la música”, expresa José, el bajista. Eso lo dicen afuera de la sala de ensayo a la que van tres veces a la semana para formar y encontrar cada uno de sus sonidos. Es uno de los lugares en donde se da la creación y donde los cuatro hacen la magia. Fede, por lo general, llega con una “canción boceto”. Juntos, la convierten en otra canción, hasta que suena a Volätil.

¿Y qué es sonar a Volätil? Como lo explica su vocalista, la banda quiere recuperar el espíritu del rock en español. “Este movimiento transcurrió en Iberoamérica en los años 80 y en los tempranos 90. En ese momento las telecomunicaciones no estaban tan avanzadas y el rock logró unir al continente a través de un montón de bandas que hacían un sonido característico que se mezclaba con sonidos de otros países. Se creaba una sinergia muy chévere, que es lo que queremos lograr. Queremos volvernos la banda sonora de la vida de la gente”.


José Hernández, Federico Gómez, Rodrigo Canal y Alejandro González. Fotos cortesía Juan Felipe Osorio

A la palabra Volätil la ven como algo explosivo. “Nuestra música está en los picos de las emociones: la felicidad, la rabia, el placer, y en ese sentido creemos que es coherente con lo que hacemos”, señala Fede.

El de este día, es un gran ensayo antes de irse a Argentina. Rodro había estado horas arreglando sus baquetas. -“Tus baquetas ya no sangran. Tienen alma de metal”, le dice Fede, mientras afina su guitarra.

Rodro es alegre y expresivo. Luego de dar un conteo a los demás, espera su turno con los ojos cerrados y cuando este llega, levanta las baquetas para ir fuerte contra los platos y producir sonidos contundentes. Cuando la melodía es más suave se acerca con cuidado y con las baquetas acaricia las ruedas doradas. José mira el bajo. Esta vez tiene que hacer más esfuerzo. Hace poco se quebró el meñique, por lo que su dedo envuelto y tieso dentro de un metal, le duele y no le permite un movimiento normal. “¡Hagamos una nueva mezcla con ese dedo!, dice Fede, contento. José es un creativo, diseñador y arquitecto. Ayudó al grupo a llegar a lo que él ya había llegado: al eclecticismo. Alejo, el guitarrista, llega un poco tarde a la sala, pero pronto acomoda unos pedales de colores y se une a la melodía. Es el más callado. Él, admirador del rock inglés y amante de la tecnología, aporta lo que sabe hacer: muchos sonidos. Al igual que Rodro, es ingeniero de diseño. Fede es comunicador social y periodista. Es el compositor de las letras viajeras, reflexivas, introspectivas, oscuras, ocre y rosa, que nacen de estados anímicos comunes de los integrantes, estados propios, de la literatura, el cine, la vida, de Medellín. “La musa es una perra muy rebelde a la que tienes que ponerle la miel y la miel es todo eso”, expresa. Por las letras, ama el rock en español. Soda Estéreo y Cerati despertaron un nuevo momento en su vida. La música de los cantautores latinoamericanos también es una gran influencia. Él es sentimiento. Suelta su voz, mientras toca entre rápido y suave su guitarra rítmica y, cuando sube al pico de la emoción, cierra los ojos y medio se empina para cantar: “Nunca medí las consecuencias de correr. Esta marea que me trajo, lento seca, pero la sangre no se puede detener. Neredé sos del aire y de la piel”, una de las líricas que aún el público no ha oído.

¿Qué tiramos en Buenos Aires?, se preguntan. Piensan en el repertorio con el que se van a lanzar por primera vez fuera del país. Lo de Argentina es una invitación de la productora Teems Studios a grabar el video del primer sencillo de su nuevo álbum, Códigos del Cine Negro, que empieza a rodar este 11 de septiembre. El 17 de este mes Volätil hará quizá también un viaje extraño y experimental. En Buenos Aires tocarán en bares como Hard rock Café y el Único bar, algo del EP (como Volátil, Desertores y Naive) que sigue vivo, y algo de Códigos del Cine Negro. Este último lo están haciendo con cautela, contexto, un sonido coherente y un concepto que, como explica Fede, tiene que ver con el comportamiento que plantea la novela negra y el cine negro que muestra al ser humano en toda su complejidad. “No juzga nada, nadie es bueno ni malo, cada uno somos una identidad clara y oscura”, dice.

Actualmente la pretensión de la banda es salir. “Cuando viajas es otro el que llega”, dice José, finalmente, y eso es lo que esperan de este nuevo viaje, además de gozarse la fiesta norteña.

Antes de su gira, la banda lanzará el video de Desertores y este 12 de septiembre dará un concierto acústico, en la tarima de Carabobo Norte, a las 7 pm, en el marco de la Fiesta del Libro y la Cultura, organizado por Vivir en El Poblado.