San Lucas, aún verde y residencial
Pese al intenso proceso de urbanización de El Poblado en los últimos años, en San Lucas aún predominan las áreas verdes y la vocación residencial. La mezcla de lo rural y lo urbano es uno de sus atractivos



Uno de los pulmones verdes de Medellín y de El Poblado es el barrio San Lucas, lo que es indicador de la inmensa riqueza ambiental que llegó a tener. Al internarse por algunas de sus estrechas y sinuosas vías, aún se pueden ver unas pocas casas finca y algunas casitas campesinas que conservan su dignidad en medio de los numerosos edificios que se han construido en los últimos años, precisamente en los lotes donde antes se levantaban viviendas campestres. Son habitadas por personas que se resisten a abandonar el apacible entorno donde crecieron y que todavía en los años 90 se consideraba lejano y ajeno a Medellín.

San Lucas hoy



San Lucas limita por el occidente con los barrios El Diamante 2 y El Castillo, por el oriente con el corregimiento de Santa Elena, por el norte con Los Balsos 1 y por el Sur con el Municipio de Envigado. Se extiende entre la vía Las Palmas y la carrera 34 (Transversal Inferior) y entre las calles 15 A Sur y 24 Sur, o Loma de Los Benedictinos. Lo bañan las quebradas La Paulita, Los Mangos y La Aguacatala.
Datos suministradas por el Fondo de Valorización dan cuenta de que en 2009 San Lucas tenía cerca de 6.550 habitantes de los estratos 3, 4 (caracterizados por las familias que habitan las viviendas tradicionales del sector), 5 y 6 (constituidos por unidades residenciales y por las 18 fincas ubicadas en la finca Avignon).
El 80 % de San Lucas es residencial. Son referentes del barrio edificios como Rincón de La Toja, Balsos del Campestre, San Peter, Piedra Verde, Cerros de La Carolina, Punta del Este, Avignon de San Lucas, Torre Veracruz, Arco Iris, Sendero de San Lucas y Senior’s Club, entre otros. Están también en el área el colegio Montessori, la Fundación La Luz, el restaurante Il Forno, la clínica Bioforma y el mall Drive Campestre.
Lugares como Complex - cruce de Los Balsos con la Transversal Superior-, y más recientemente el mall San Lucas Plaza -Superior con la Intermedia-, se han convertido en puntos de encuentro para los habitantes del sector, quienes hasta hace muy poco no contaban con sitios para divertirse dentro de sus límites, aparte de una que otra tienda semi campesina. En toda la mitad del barrio se levanta la parroquia de San Lucas, la única de la zona.

Enamorada de San Lucas

Andrea Wolff

Una de las personas más enamoradas de San Lucas es Andrea Wolff. En este sector nació y creció, en él sigue y espera no irse nunca. A sus 31 años, esta bailarina de ballet no oculta su apego por esta zona y hasta se rehusó a vender su casa, herencia familiar, para construir un edificio. “No todo es plata”, dice. Contigua a su casa, situada detrás del Colegio Montessori, está su academia de ballet, una acogedora cabaña de madera donde desde hace seis años imparte clases a un promedio de 90 alumnas. Allí, además, adelanta una obra social pues tiene becadas a 18 niñas de escasos recursos. Varias de ellas se han destacado por su talento e incluso han logrado salir del país a estudiar ballet en otras escuelas. Sin embargo, en este momento hay tres que, pese a tener una beca para tomar un curso en Estados Unidos, no han podido hacerlo por falta de dinero para el viaje.
De cara lavada y figura menuda, casi etérea, Andrea se ilumina cuando recuerda su niñez y su adolescencia rodeada de árboles y animalitos silvestres. Añora a Casablanca, la bella casa finca de su abuela, donde hoy se levanta un edificio. Sonríe al recordar que “a uno los amigos no venían a visitarlo porque les parecía que esto era muy lejos, como ir a Rionegro”. Efectivamente, para llegar a su casa hay que internarse desde la Transversal Superior por lo que se conoce como “la piscina de Pablo Restrepo” y transitar un buen trecho entre urbanizaciones, una que otra casa –algunas humildes, otras tradicionales y otras más nuevas y ostentosas-, unas pocas tiendas que años atrás eran la opción más cercana de socialización de los adolescentes, y arboledas cada vez más escasas.
“Me gusta el progreso, que la ciudad avance pero no que acabemos con la naturaleza”, asegura. No obstante, sabe que para muchos estos dos aspectos parecen irreconciliables.

Proyectos para descongestionar San Lucas
Dos de los proyectos viales decretados por el alcalde Salazar para construir por valorización están ubicados en San Lucas. Uno de ellos es prolongación de la carrera 15, desde la unidad residencial San Marcos de la Sierra hasta la quebrada Zúñiga (limites con Envigado). Con él se pretende generar un nuevo ingreso al sector a través de la Loma de Los Balsos. El otro proyecto es el mejoramiento de la Loma de Los Mangos, consistente en la adecuación y ampliación de la vía y construcción de andenes. La iniciación de ambos es incierta debido al retraso en el cronograma del proceso de valorización. Al menos en lo que resta de esta administración no se ejecutarán.

Preocupación por La Aguacatala


Constanza Ospina

No es un secreto que producto de la urbanización desmedida y el descuido las quebradas de El Poblado se han afectado, ocasionando varios desastres en los últimos años. En San Lucas, el estado de la quebrada La Aguacatala preocupa a muchos, entre ellos a Constanza Ospina, administradora de Veracruz, quien ha insistido a la Alcaldía para que la limpien, retiren la acumulación de piedras que amenazan con taponarla a la altura de la Transversal Superior, y corten de sus orillas varios árboles muy viejos y de gran tamaño, con las raíces expuestas y a punto de caerse, antes de que ocasionen una emergencia. Sin embargo, no ha logrado que los organismos pertinentes, como el Simpad y el Área Metropolitana, atiendan con efectividad la situación.

San Lucas: su origen en un regalo
La historia de San Lucas fue narrada por Vivir en El Poblado en 1997. “Su origen -publicó el periódico- es una donación que el propietario de la finca Circasia le hizo a una de sus trabajadoras”, historia que fue contada por esta -doña Anita- y por Luz Elena, hija del dueño de la finca, Jorge Agudelo Ochoa.
Resulta que doña Anita le pidió a la niña Luz Elena que intercediera con su padre para que les regalara un pedazo del lote de 40 cuadras de la inmensa Circasia. Don Jorge accedió y en una esquina de la gran finca (arriba de Los Mangos) Anita construyó las tres viviendas que desde mediados del siglo pasado albergaron a su familia y a su descendencia.
Vecinas de Circasia –que luego se llamó Risaralda- eran las fincas La Pilarica, El Molino, El Socorro, Triana –donde queda hoy el Colegio Montessori-, Santa Cecilia, de don Guillermo Isaza, y La Pastora, de don Gabriel Restrepo, hoy Piedemonte.

De ayer a hoy
Donde hoy quedan el templo de San Lucas y la cancha, había en los años 50 una laguna rodeada de mangos y guayabos, a la que los niños bajaban desde Los Mangos en carros de rodillos. Por los rieles que antes había para llegar al Club Campestre, bajaban a misa a la iglesia de San José, en el parque de El Poblado. Hoy, la comunicación entre los residentes es distante, como lo impone la vida y la cotidianidad en las unidades residenciales. Aunque el barrio tiene una Junta de Acción Comunal, de sus proyectos poco conocen quienes viven en las urbanizaciones. El lugar principal de reunión sigue siendo el templo católico, donde la comunidad se entera de los proyectos parroquiales.

48 celdas más para la iglesia

Sacerdote Raúl Álvarez

Una de las quejas más frecuentes de vecinos y feligreses de la parroquia de San Lucas es es la pequeñez del parqueadero del templo por lo cual cada vez que hay misa se origina un caos vial, sobre todo los domingos. Ni se diga de las congestiones que se generan durante las celebraciones matrimoniales y exequiales. En estos casos, no da abasto la estrecha y empinada Loma de Los Mangos o calle 20 A Sur, vía que cruza frente a la iglesia, pues muchos optan por estacionarse en sus orillas, taponando el paso e impidiendo el ingreso a las unidades residenciales vecinas, como Avignon.
Pues bien, ese problema llegará muy pronto a su fin, asegura el párroco Raúl Álvarez, toda vez que acaban de iniciarse varias obras, entre ellas la ampliación del parqueadero. A la cancha contigua se le quitarán 18 metros de su largo para construir 48 nuevas celdas, a las cuales se ingresará desde la Superior, por el estacionamiento del costado oriental de la iglesia.
Otro de los trabajos que se adelantan actualmente es la renovación de la cripta, deteriorada por las humedades, donde se construirá un altar y se mejorarán la iluminación y los cenizarios. Así mismo, están reparando el atrio y el sendero peatonal contiguo a la sacristía.
Prevéen que estas obras estén listas dentro de dos meses, así como el techo de la placa polideportiva del colegio San Lucas. Según el padre Raúl, este centro educativo, fundado hace 32 años, es la principal obra social de la parroquia, donde se educan niños y jóvenes de estratos 2, 3 y 4 de El Poblado. Tiene 117 alumnos, cada uno de los cuales paga de pensión un promedio mensual de 90 mil pesos.