La historia de Patio Bonito
Serie Barrios de El Poblado (1997 - 1998
Su nombre, como suele suceder en el caso de muchos otros barrios, viene de una finca de gran extensión que antiguamente quedaba allí. A mediados de 1970 empezó un proceso de asentamiento de almacenes e instituciones educativas, y también construcción de avenidas. La primera urbanización privada de El Poblado se construyó en Patio Bonito, un barrio que ha llegado a la etapa de madurez.


Patio Bonito, San Juan, Torrelavega, Guadalajara y Santillana han sido nombres comunes en la historia de esta zona de la ciudad, antes destinada básicamente al recreo y al trabajo, y hoy a usos residenciales y comerciales y habitada por 5.370 personas, según las cifras oficiales. Entre las dos épocas ha pasado más de un siglo, tiempo durante el cual se han presentado transformaciones que valorizaron, le dieron nuevos usos y generaron movilidad urbana en el sector.

Desde la segunda mitad del siglo anterior el tamaño de la Hacienda Patio Bonito se modificó año tras año gracias a los negocios que cerraron sus dueños con tierras de otras fincas. Cuentan que el crecimiento fue tal que la propiedad llegaba hasta el Río Medellín y lo que hoy es la Fábrica de Licores. Luego, otros dueños en tratos posteriores vendieron parte de esas mismas tierras para la construcción de viviendas, del Politécnico, el Inem y Eafit y para la apertura de la Avenida Las Vegas.

Pero la transformación de esas tierras y de su uso no se detuvo: a mediados de 1970 llegó el Exito y en 1995 la estación del metro. Aún todavía, tras pequeñas transformaciones de las viviendas, los vecinos ven día a día la llegada de oficinas, entidades financieras, academias, guarderías y centros médicos.

De haciendas a barrios
Una de las transformaciones que más marcaron al sector fue la construcción de la Urbanización Patio Bonito, ejecutada a partir de 1970 y reconocida como la primera urbanización privada de El Poblado. Ocho años antes doña María Jesús Arango de E., viuda del heredero de la Hacienda Patio Bonito, decidió dividir sus tierras en 199 lotes -a 70 pesos la vara- para la construcción de viviendas unifamiliares hasta de dos pisos, en un área útil de 111.675 metros2.

A la finca Guadalajara, la de don Diego Uribe Echavarría, también le llegó la transformación con el establecimiento en sus tierras de las unidades residenciales El Futuro, El Remanso y Guadalajara. Algo más tarde en sectores vecinos se construyeron Las Vegas del Poblado, El Patio, El Aljibe, Torres Blancas 1 y 2, Suramericana Patio Bonito, Aries, Santillana, Lugano, El Limonar, Cañaveral, Guadalquivir y El Camino de Patio Bonito.

Presión
Según la investigación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional, cuyo objetivo fue conocer la transformación que han sufrido los barrios de la ciudad a través de su desarrollo urbano arquitectónico, la apertura de establecimientos comerciales, la construcción de edificios en altura y de vías importantes, han sido presiones suficientes para que los vecinos de siempre hayan tenido que vender, pero también para que el barrio haya tenido una nueva densificación, con posibilidades de acceso para la población de estratos medios.

Como conclusión, luego de describir el paso de sector rural a barrio de ciudad, el estudio afirma que a Patio Bonito le llegó la madurez, estado que no quiere decir decadencia, sino más bien transformación hacia nuevas formas de habitar la ciudad. Y eso, dice el estudio, se le debe en gran parte al trabajo de la comunidad.

La Hacienda Patio Bonito
Su historia se comenzó a contar en la segunda mitad del siglo pasado cuando en ella hubo pesebrera; horno para la quema de barro y la producción de ollas, vasijas y tejas; trapiche y siembra de caña y el paso del tren. Tiempos de don Nolasco Posada Arango y don Manuel José Escobar. También se recuerda a Abraham Escobar -hijo de don Manuel José y heredero de la hacienda- y a su esposa María Jesús Arango, quien también heredó y luego constituyó con sus hijos la Sociedad Urbanizadora Patio Bonito.

La última historia que se contó de la Hacienda Patio Bonito fue la demolición de la gran casa en 1980, la cual fue vendida a Suramericana de Seguros y a la Urbanizadora Nacional para la posterior construcción de edificios de apartamentos en 1984.

De esta hacienda y de su patio de tierra amarilla, que causó la admiración de quienes pasaban por ahí, proviene el nombre del barrio.

El Patio Bonito de hoy

Los últimos datos que se tienen sobre el barrio provienen del Anuario Estadístico Metropolitano de 1995.

Según ese documento, en Patio Bonito residen 5.370 habitantes: 3.010 mujeres y 2.360 hombres.

Dice además que hay 1.476 viviendas en un área de 726.843.400 metros2.

Los límites dados por Planeación son la calle 10 por el norte; por el sur la calle 4sur; la Avenida El Poblado por el oriente, y el Río Medellín por el occidente.

Dentro de Patio Bonito, delimitado por el recorrido de La Presidenta, está Astorga. Otros barrios vecinos son La Aguacatala, al sur; Manila al norte y Alejandría y La Florida al oriente.

Club de Vida
Siete años atrás el Comité Cívico del barrio, la parroquia y la Secretaría de Bienestar Social dieron inicio al Club de Vida Patio Bonito. Su objetivo, como dice su directora Gloria Naranjo, es “suplir las necesidades de reunión y de cultura de El Poblado”, así mismo “sacar a la gente de la soledad y del encierro que ha generado la violencia”.

Hoy el Club funciona prácticamente durante todo el día en un salón de la iglesia Santa María de Los Dolores -lunes a jueves- con cursos de yoga, gimnasia, repujado en aluminio, cocina vegetariana y baile, así como tertulias y conferencias. Todo dirigido a públicos de todas las edades y con beneficios extras para la comunidad: además de ofrecer actividades para sus 90 afiliados, los dineros que quedan se dedican a obras sociales.

Del año en que fue construida, a la fecha, muchos recuerdos: posada de mineros y viajeros en 1886, provenientes de Rionegro y del Cauca. Sede de grandes fiestas en las cuales, según la historia, se presentaron Agustín Lara y Jaime R. Echavarría, entre otros. O los tiempos de La Bella Epoca de Horacio Jaramillo, desde comienzos de 1970.

Ahora trabajan allí los Three Amigos y permanece en el sector sur, como desde hace casi treinta años, la puerta del Teatro Junín.

Por aquí pasó La Llorona
La Presidenta no sólo sirvió como guía para el trazado inicial del barrio; también fue motivo de miedo, ese miedo que produjo una mujer que se lamentaba y quejaba por las noches, pero que nunca nadie vio. Ruidos que se escucharon tanto en los tiempos de las fincas, cuando dos tablas servían como puente de La Presidenta, en la segunda o tercera década del siglo, como por el año 1983, cuando ya estaba la canalización y los puentes sólidos, y los vecinos, por supuesto, eran otros.

Nadie vio nada, pero quienes fueron testigos de los lamentos sospecharon que La Llorona, o algo parecido, recorrió a Patio Bonito durante varias noches.

Eso cuenta la historia.

Santa María de Los Dolores
A pesar de lo que dijo la curia en 1971 -“Ese barrio casi no existe, allí si acaso viven 500 o mil personas que están muy cerca de las parroquias de San José, la Divina Eucaristía y Santa María de Los Angeles”-, diez años después los habitantes de Patio Bonito celebraron en su propio barrio su primera misa... con autorización y presencia de la curia.

Fue al aire libre, en el lote de la hacienda Patio Bonito, entregado en donación para este fin por doña María Jesús Arango de Escobar. Allí mismo, en mayo de 1986, se inició la construcción de la iglesia con un presupuesto de 38 millones 500 mil pesos. En Patio Bonito también surtieron efecto los bingos, donaciones, rifas, empanadas y pasteles.