La chispa de El Poblado
El hecho de no figurar oficialmente entre los barrios de El Poblado no impide a El Chispero destacarse como el sector más alegre de la comuna 14



El nombre con el que se le conoce, El Chispero, nació de allí, de su alegría, de su chispa, del espíritu rumbero que lo caracterizó desde sus inicios y que aún hoy se hace sentir. “Esto está hecho un chispero”, solían decir los mayores hace más de 50 años para explicar que el sector estaba alborotado, que la fiesta se había prendido y que la alegría y el bullicio se filtraban por puertas y ventanas, como ahora. Y así se quedó: El Chispero, según relata la modista y líder barrial Celia González, presidenta del Comité El Chispero.

Con sello propio
Poco, por no decir nada, se parece El Chispero a la mayoría de barrios de El Poblado: no tiene calles ni edificios, sus habitantes son estratos 2 y 3 y tanto su vida cotidiana como sus celebraciones tienen sello propio. Fechas como el 7 de diciembre, la Navidad, el Año Nuevo o incluso otro día cualquiera, como un 5 de febrero o un 20 de junio y sin motivo aparente, se celebran de puertas abiertas y en familia, es decir, con la participación de todos los habitantes del sector pues todos son familia. González y Gavirias pululan en el “camino”, como llaman los 250 habitantes de El Chispero a esa acera ancha a cuyo alrededor se desarrolla este pequeño barrio compuesto por 63 casas, según datos suministrados por el Fonval.
Pesebres comunitarios ganadores de concursos de la Alcaldía, distribución de aguinaldos para todos los niños, bailes de tiro largo donde el porro es rey, sancochos cocinados y compartidos a la intemperie, equipos de sonido con grandes amplificadores y hasta hace muy poco marranadas y elevada de globos hacen parte de las fiestas de El Chispero, las mismas que en ocasiones motivan quejas de habitantes de edificios cercanos que llegaron a la zona muchas décadas después de que El Chispero hubiera florecido con toda su alegría.
“Los bailes de El Chispero son conocidos en otros barrios de Medellín y hasta aquí llega gente para estar en ellos y los recibimos con los brazos abiertos”, cuenta Celia. Valga decir que en el barrio son comunes las puertas abiertas, pues una de sus características es la seguridad y la amabilidad, como lo afirma el esposo de Celia, el sastre Emilio Mejía.



Ubicación
Pocos lo saben, ni siquiera sus habitantes, pero este sector de El Poblado pertenece al barrio Alejandría, tal y como lo indican los mapas de Departamento Administrativo de Planeación de Medellín. El Chispero está situado en el área que se conoce como la Loma de Los González, llamada así porque sus más de 800 habitantes llevan en algún lugar de su nombre este apellido, y está enmarcado por las carreras 34 y 35 al occidente, al sur por la calle 5 Sur (Los González), al norte por la Loma de El Garabato y al oriente por otros pequeños barrios de la Loma de Los González.

Las mulas de Los González y otros recuerdos
Uno de los habitantes más antiguos de El Chispero es don Ramón González, quien guarda en su memoria la historia de este, transmitida por tradición oral y refrescada con frecuencia gracias a las tertulias de vecinos. “Mi abuelo Pascual y Luis Joaquín, su hermano, eran dueños de la Loma de Los González, nacidos y criados en ella. Eran montañeros legítimos, transportadores, pues tenían tres recuas de mulas, cada una compuesta por 45 ó 50 animales, y con ellas recorrían todo el país, llevando y trayendo mercancía. Dicen que en sus mulas les tocó traer las campanas de La Candelaria y de La Metropolitana desde Buenaventura, y parte del órgano de la Catedral. Ellos empezaron a vender tierras y muchos ricos compraron por aquí.”
Narra también don Ramón que El Chispero empezó a formarse con los descendientes de Pascual y Luis Joaquín. “Primero eran tres o cuatro casas y a medida que se fueron casando y teniendo hijos esto se fue poblando.” Ha sido costumbre, no solo en El Chispero sino en el resto de la Loma de Los González, que se casen entre primos, de ahí que este apellido se repita en esta área de El Poblado.
De acuerdo con la historia sobre la Loma de Los González publicada por Vivir en El Poblado en el año 97, el relato oral atribuye el origen de Los González en estas tierras “a un sirviente español quien, abolida la esclavitud, heredó el apellido de su amo -González - y se asentó en las interminables tierras hoy divididas por la calle 5 Sur y la Inferior. Esta historia del sirviente cobra vigencia cada vez que sienten lo que ellos denominan la presión de autoridades y constructores para hacerlos salir de El Poblado.”
Otra de las imágenes del viejo Chispero que quedaron grabadas en los recuerdos de don Ramón es la del grupo de mujeres lavando la ropa en la quebrada La Sucia, o la de los lugareños subiendo el mercado al hombro desde el viejo Pedrero pues no había transporte, o el miedo que le tenían de noche a pasar por la vía la Loma de Los González, a la que le decían “el chupadero”, cuando no era más que rieles.


Ramón González

Alicia González.

Una pesadilla llamada 34
Pero la alegría innata de El Chispero se ve opacada a menudo por lo que para sus pobladores se convirtió en una amenaza sin fin: el proyecto de ampliación de la Avenida 34, obra que en las dos últimas décadas se ha manifestado bajo distintos nombres: obra 500, Transversal Intermedia y ahora doble calzada de la Avenida 34. Desde los años 90 hasta hoy este proyecto ha sufrido varias modificaciones debido a la oposición de los vecinos, principalmente los de El Chispero, quienes han interpuesto varias acciones populares y tutelas para evitar su construcción y la consecuente desaparición de su barrio. Uno de los casos recordados por ellos con menos gratitud es el del trazado de la Intermedia, que implicaría la reubicación de 30 familias, durante el gobierno de Sergio Naranjo. Tampoco olvidan que durante la administración de Luis Pérez se les llamó invasores y hasta hubo enfrentamientos con la policía, pues en protesta por lo que sería un desalojo inminente cerraron el paso de vehículos por la Loma de Los González. Fue en la época en que por azar se enteraron de que sus predios estaban congelados con el fin de pasar luego por el lugar la obra vial.
“No nos oponemos al progreso” -insiste Celia- pero no queremos que nos saquen del barrio en el que han vivido nuestras familias a través de varias generaciones.”
Hoy, parece que los propietarios de El Chispero se escaparon una vez más de ver desaparecer sus predios y con ellos su historia, al menos durante esta administración, en la que uno de los proyectos bandera para realizar por valorización era precisamente la ampliación de la Avenida 34. Hasta el momento, la realización de la obra está suspendida, no solo para modificar su diseño con base en las sugerencias de la Junta de Representantes de Propietarios y Poseedores de El Poblado sino por la oposición a que se construya por el sistema de valorización.