El Poblado, el centro de El Poblado
Un pueblo, en el buen sentido de la expresión, es El Poblado: templo, colegio, periódico, notarías, supermercado, entidades bancarias, parque, quebradas, emisora, zapaterías, droguerías, sastrerías, restaurantes, hoteles y un sin fin de servicios más hacen de este barrio el centro de la comuna 14



De acuerdo con el Departamento Administrativo de Planeación de Medellín, El Poblado o comuna 14 tiene 22 barrios y uno de ellos es El Poblado, el que le da origen al nombre. Para diferenciarlo, algunos le dicen Poblado Centro, por estar situado en torno al templo principal, el de San José.
El Poblado limita al norte con el barrio Lalinde, al sur con La Florida, al occidente con Manila y Astorga y al oriente con Las Lomas No. 1. Según los límites establecidos por el Municipio, se extiende entre la Avenida El Poblado o carrera 43 A hasta la carrera 32 D, y entre las quebradas La Poblada (al norte) y La Presidenta (al Sur). Sin embargo, para las personas del común este sector se divide a su vez en otros subsectores que son asumidos como barrios, como Provenza y el barrio Lleras, de los cuales hemos hablado en ediciones anteriores.

Los orígenes de El Poblado

Según la información publicada por Vivir en el Poblado en la edición 133 de la segunda quincena de abril de 1998, “versiones históricas apoyadas incluso en un monumento construido en el parque principal en 1966 por el Concejo Municipal afirmaron por mucho tiempo que esta parte central de lo que hoy se conoce como la Comuna 14 de El Poblado fue el origen de Medellín. Pero realmente lo que aquí sucedió, según un informe de la Academia Antioqueña de Historia, fue la fundación de un resguardo de indígenas denominado El Poblado de San Lorenzo, el 2 de marzo de 1616 por Francisco Herrera Campuzano. La fundación de Medellín fue el 2 de noviembre de 1675 en el Sitio de Aná, a una legua de distancia de El Poblado. Un nuevo monumento de la escultora Luz María Piedrahíta, contratado por la Secretaría de Educación, lo reafirma”.
Curiosamente, el próspero Poblado de hoy era en aquel entonces asentamiento de indígenas en penurias, con una pequeña capilla llamada San Lorenzo, por lo cual se llamaba el Poblado de San Lorenzo. Al ser demolida la capilla en 1720, la zona tomó el nombre de El Poblado, a secas. La capilla solo se recuperaría 125 años más tarde y se le identificó como San José. Hacia 1876 y por la petición de varios vecinos El Poblado fue erigido como parroquia. Para entonces tenía alrededor de 1.930 habitantes, según el censo de la época.

Con el paso del tiempo
El Poblado céntrico no ha cesado su transformación. De aquel resguardo de indígenas pasó, ya hacia finales del siglo 19, a estar caracterizado por varias casonas dedicadas a habitación, ganadería y recreo. Aún se recuerdan la de los Gómez Martínez o la de don Manuel María Escobar, donde hoy está el colegio Palermo de San José.
En los años 70 fueron célebres lugares como el teatro El Subterráneo (carrera 42 con la calle 8) y el bar y galería de arte Finale. Y en el año 85 nació en la calle 9 con la carrera 42 el primer canal regional de televisión del país: Teleantioquia.
Hoy sus principales referentes son la iglesia de San José, el colegio Palermo de San José, el periódico Vivir en El Poblado, la emisora Santa María de La Paz, las notarías 12 y 17, el bar y restaurante Berlín, El Machetico, La Reina, la Clínica de Fracturas, Pomona, Santa Elena y varias entidades bancarias, por solo citar algunos de los sitios más cercanos al parque principal. Por supuesto, también la muy vital calle 10, el eje principal del barrio. Desde mediados de este año 2011 también se instaló en el área la sede del Ballet Folclórico de Antioquia (carrera 42 con calle 9) y está en construcción un edificio mixto a solo cuadra y media del la iglesia (calle 9 con carrera 41) que dará lugar a 18 locales comerciales, 18 oficinas y 15 apartamentos.

Ruido, tacos e inseguridad, por resolver

Si nos atenemos al mapa y a los límites de Planeación, del céntrico El Poblado también hace parte la Zona Rosa. Esta se conformó hacia los años 90 del siglo pasado cuando las viejas casas empezaron a transformarse en establecimientos comerciales como bares, licoreras, restaurantes y discotecas. La primera piedra de lo que hoy es uno de los sectores de entretenimiento más frecuentados en Medellín la puso el Blue Rock, abierto en julio de 1992 por Jorge Cano, Carlos Uribe y Felipe Gómez en la casa que fuera de Pepa y Pachito Mesa (calle 10 con carrera 40).
En la Zona Rosa está la mayoría de los 117 sitios de rumba que según el Municipio tiene hoy la comuna 14, todos ellos con permiso para funcionar hasta las 4 de la madrugada. Esto ha generado roces permanentes entre comerciantes y residentes. La situación ha llevado a que el Concejo de Medellín intervenga mediante una comisión accidental que busca lograr acuerdos entre las partes, y a que se firmen varios pactos de convivencia que con frecuencia sufren tropiezos por el incumplimiento de algunos de los establecimientos. Otra de las quejas de la comunidad tiene que ver con inseguridad, la ocupación del espacio público, las congestiones de tránsito y el turismo sexual.



Ruido, tacos e inseguridad, por resolver
Si nos atenemos al mapa y a los límites de Planeación, del céntrico El Poblado también hace parte la Zona Rosa. Esta se conformó hacia los años 90 del siglo pasado cuando las viejas casas empezaron a transformarse en establecimientos comerciales como bares, licoreras, restaurantes y discotecas. La primera piedra de lo que hoy es uno de los sectores de entretenimiento más frecuentados en Medellín la puso el Blue Rock, abierto en julio de 1992 por Jorge Cano, Carlos Uribe y Felipe Gómez en la casa que fuera de Pepa y Pachito Mesa (calle 10 con carrera 40).
En la Zona Rosa está la mayoría de los 117 sitios de rumba que según el Municipio tiene hoy la comuna 14, todos ellos con permiso para funcionar hasta las 4 de la madrugada. Esto ha generado roces permanentes entre comerciantes y residentes. La situación ha llevado a que el Concejo de Medellín intervenga mediante una comisión accidental que busca lograr acuerdos entre las partes, y a que se firmen varios pactos de convivencia que con frecuencia sufren tropiezos por el incumplimiento de algunos de los establecimientos. Otra de las quejas de la comunidad tiene que ver con inseguridad, la ocupación del espacio público, las congestiones de tránsito y el turismo sexual.