Así está hoy Astorga
La transformación acelerada que ha vivido Astorga en los últimos años no parece haber terminado. La Alcaldía prepara más cambios



No es posible dar cifras precisas sobre los barrios que componen la Comuna 14 o El Poblado, sencillamente porque no están unificadas. Es así como mientras en unos documentos municipales El Poblado aparece con 27 barrios, en otros figura con 22.

Esta dificultad para encontrar cifras y datos concretos se extiende a los barrios, Astorga entre ellos. Aunque está claro que por el sur y el occidente Astorga limita con el barrio Patio Bonito, por el norte con Manila y por el oriente con Poblado Centro, definir sus límites mediante nomenclaturas no es fácil pues ni las propias entidades del Municipio de Medellín coinciden en estos. Mientras para Planeación, Astorga va desde la Carrera 43 A -Avenida El Poblado- hasta la Carrera 46, y desde la Calle 10 hasta la 6 -quebrada La Presidenta-, para la Secretaría de Transportes y Tránsito, que estudia la movilidad en el sector con el fin de tomar medidas de circulación y estacionamiento, Astorga está delimitado por las carreras 43A y la 48E. Estos datos incluso son diferentes a los que citaba en 1995 el desaparecido Anuario Estadístico Metropolitano según el cual Astorga se extendía hasta la Carrera 45, para un área total de 221 mil 122 metros2, 23 manzanas y 390 viviendas, con predominio de los estratos 4 al 6.

Curiosamente, cuando existía el Anuario Estadístico Metropolitano era posible encontrar información discriminada de cada uno de los barrios que componen El Poblado, pero los datos que ofrece hoy la Encuesta de Calidad de Vida de Medellín -publicación que reemplazó al Anuario- se refieren a la Comuna 14 -El Poblado- en general. Esto dificulta conocer y precisar detalles de cada zona, en este caso de Astorga.

Sitios característicos
Otra de las particularidades de Astorga es que oficialmente incluye -de acuerdo con el mapa suministrado por Planeación Municipal- al templo de Santa María de Los Dolores. Sin embargo, este siempre ha sido considerado como de Patio Bonito, tanto por la parroquia como por los habitantes de este barrio.

Con la Calle del Frito -la calle 9 desde el Parque El Poblado hasta dos cuadras abajo- sucede algo similar, pues pese a que los mapas la incluyen en Astorga, para algunas personas está separada de este, como si fuera un barrio aparte.
Aunque Astorga es uno de los barrios más pequeños que tiene El Poblado, para el Municipio de Medellín conforma con Manila y Poblado Centro, uno de los tres grandes núcleos de la Comuna 14. Cuenta, además, con uno de los parques más generosos en vegetación, como es el Parque de La Bailarina, sitio característico del barrio.

Cifras diferentes
Según datos suministrados por el Fonval, el barrio Astorga tiene hoy cerca de 1.950 habitantes (6.850 menos que Patio Bonito), es decir, 650 más que en 1995, cuando el Anuario Estadístico Metropolitano arrojó que tenía 1.293. De acuerdo con la Encuesta de Calidad de Vida de Medellín 2010, adelantada por Planeación, en El Poblado habitan hoy 118.811 personas, lo que significa que Astorga constituye el 1.6% de esta población. No obstante, según el Dane, la población de El Poblado es hoy de 120.695 personas. Estas cifras tampoco coinciden con las de la Encuesta de Calidad de Vida de 2009, en la cual El Poblado registra 127.422 habitantes.

Según una investigación hecha por Vivir en El Poblado, en Astorga hay 507 apartamentos, 103 casas habitadas, 47 viviendas convertidas en oficinas y locales comerciales, 170 locales y oficinas en edificios, y ocho restaurantes, entre otros.

Transformación
Astorga es uno de los barrios de El Poblado que ha sufrido más cambios graduales en los usos del suelo, lo que ha generado un desplazamiento paulatino de los residentes. Es evidente su transformación; en las dos últimas décadas pasó de ser zona netamente residencial a convertirse en área mixta, donde lo habitacional ha cedido buena parte de terreno a la oferta de bienes y servicios. Esto se atribuye, sobre todo, a su ubicación estratégica: su cercanía con la Calle 10 y la Avenida El Poblado.

Este mutación generó un problema que no fue previsto a tiempo: la falta de sitios de estacionamiento para quienes trabajan en el sector y demandan los servicios. Por eso, las calles lucen hoy llenas de carros todo el día, situación que la Secretaría de Tránsito de Medellín intenta solucionar. Al cierre de esta edición el Municipio no había tomado una decisión sobre la polémica propuesta de poner parquímetros o algún otro sistema de control de estacionamiento.

Proyecto vial
El cambio más cercano que se prevé para Astorga es la construcción de un desarrollo vial que hace parte de las obras decretadas por el alcalde de Medellín para construir mediante la contribución por valorización: la conexión o unión de la Carrera 43C entre las calles 8 y 9, a través del parqueadero adyacente a La tienda del vino. Igualmente, y para darle continuidad a esta vía, por valorización se proyecta construir un puente sobre la quebrada La Presidenta, desde Astorga (Calle 7D con 43C) hasta Patio Bonito. La idea es ayudar a descongestionar la Avenida El Poblado, en el sentido norte sur. Ambos proyectos se complementan con otras obras, como la conexión de la carrera 43C/D entre las calles 11 y 11A, en el barrio Manila.


Betty Cárdenas
Alma y madre del Parque de la Bailarina

En 28 meses y a partir de una tragedia, la artista plástica Betty Cárdenas se convirtió en un referente del barrio Astorga y logró un cambio positivo en su parque, ese que hoy, gracias a ella y a su gestión ante el Concejo, se llama Parque de la Bailarina Isabel Cristina Restrepo Cárdenas.
Curiosamente, Betty no había pisado jamás este espacio público al que también se le conocía como parque del amor o parque de los enamorados. Llegó a él por un hecho trágico, cuando su hija Isabel Cristina, de 18 años, bailarina y profesora de ballet clásico, estudiante de cuarto semestre de arquitectura y primero de publicidad, fue asesinada con arma blanca en este lugar la noche del 15 de junio de 2008, sin que fuera auxiliada por nadie.

A partir de ese momento, ningún parque en Medellín tiene un doliente tan permanente. Con su perseverancia, Betty ha logrado incidir y cambiar este pulmón verde que identifica al barrio Astorga y que los planes municipales lo tengan en cuenta y sea motivo de inversión. Lo que antes era un lodazal descuidado e inseguro, ahora tiene senderos adoquinados, presencia policial frecuente y una página web (www.parquedelabailarina.com) donde Betty y el Colectivo Alas de Mariposa -creado a partir del asesinato para que feminicidios como el de Isabel no se borren de la memoria colectiva- registran la historia, la evolución, las noticias y todo lo referente al sitio.

Mes tras mes, todos los días 15, Alas de Mariposa, con Betty a la cabeza, organiza eventos culturales en el Parque de la Bailarina: conciertos, perfomances, presentaciones de ballet y otras manifestaciones artísticas con el fin de romper la indiferencia ciudadana. Y allí permanece colgado de un árbol un tutú ensangrentado al que Betty denomina Escudo de tutú para “valientes” hombres. Esta instalación es el símbolo de la muerte de la bailarina, pues “algunos testigos que estaban en el parque me dijeron que el joven que la acompañaba se escudó con el cuerpo de mi niña. No sé si era que tenía cuentas pendientes con el asesino”.

Hoy, Betty ve con satisfacción que su labor no ha pasado en vano. Se evidencia en detalles como el que los primeros meses que instalaban el escudo lo encontraban “destruido, quemado, como arrancado con rabia, pero los últimos meses permanece intacto”.

Betty Cárdenas es egresada del Instituto Bellas Artes y hoy está dedicada a dar clases particulares de arte terapia a alumnas de El Poblado y a cuidar el Parque de la Bailarina. “A la comunidad del sector le queremos llevar un mensaje de paz, de convivencia y de solidaridad para hacerles ver que la única manera de lograr seguridad en una ciudad es ejerciendo ese derecho a la apropiación de espacios como este, para que lo sientan como suyo. Al tomarlo, al habitarlo, se evita la ocupación por parte de entes delincuenciales”.



Seis décadas de historia
La evolución de Astorga



Astorga, como la mayoría de los 27 barrios que, según Planeación, hacen parte de El Poblado, debe su nombre a una finca. Su historia, tal y como fue registrada por Vivir en El Poblado en la edición 110, de la segunda quincena de abril de 1997, se remonta a mediados de los años 50 del siglo 20 cuando los hermanos Darío, Javier y Jaime Gaitán decidieron construir un barrio en los terrenos de la antigua Astorga, propiedad familiar.

Del trazado del futuro barrio se encargó Tulio Ospina, pariente cercano de Mariano Ospina Pérez, presidente de Colombia entre 1946 y 1950. Ospina dividió la finca en dos calles -la Siete y la Ocho-, demarcó los lotes para las casas y dejó un espacio para el parque, hoy llamado Parque de la Bailarina. Hacia el sur seguía la finca Patio Bonito, perteneciente a Abraham Escobar, sobre la que más tarde se construyó el barrio del mismo nombre.

También pertenecía a Astorga una calle que ya existía desde la primera mitad del siglo 20: la Nueve, conocida como la Calle del Frito, la cual hacía parte original del trazado de la Plaza de El Poblado y comprendía dos cuadras hacia abajo. Por este motivo su arquitectura y ocupación era diferente a la del nuevo barrio.

Entre vacas, conejos y partidos
Las primeras casas del recién creado barrio fueron habitadas, principalmente, por matrimonios jóvenes, familias tradicionales, quienes compraron los lotes a los Gaitán. En ellos construyeron casas de uno y dos pisos, grandes y modernas, y el sector empezó a poblarse. Vivían en Astorga, entre otros, los de Bedout, quienes habitaban frente al hoy llamado Parque de la Bailarina; también crecieron en las calles del barrio el publicista Michael Arnau, el empresario Juan Emilio Posada y Rocío Vélez de Piedrahita con su esposo e hijos. Esta escritora recuerda hoy que Astorga “era sabroso, muy apacible y agradable, completamente residencial y sin problemas de inseguridad; cuenta que para ir a misa a San José pasaba por la Calle del Frito, en ese entonces una carretera destapada, al igual que la Calle 10. Sin embargo, reconoce que hace 15 años se fue del barrio luego de que este empezara a llenarse de empresas y negocios y perdiera su vocación residencial.