La mamá de Jacobo Montoya Vélez, de 19 años, no tiene noticias de él desde el pasado 16 de diciembre de 2016 cuando el joven regresaba a su casa en Alemania después de una rumba latina.

Por Daniel Palacio Tamayo

desaparecidoFoto: Cortesía

“Es como si se lo hubiera tragado la tierra”, afirma Ángela Vélez, madre de Jacobo. Después de emprender una intensa búsqueda en compañía de las autoridades alemanas y colombianas de su hijo de 19 años, quien adelantaba estudios de historia en la Universidad de Heidelberg, en Alemania. De acuerdo con Ángela, la última vez que su hijo se conectó a Whatsapp fue el 17 de diciembre a la 1:34 de la madrugada cuando se dirigía a su apartamento.

El joven antioqueño, pero que había pasado los dos últimos años con una familia en Alemania y antes había vivido con su madre un tiempo en Perú, se comunicaba con frecuencia por medio de Whatsapp y Skype con sus seres queridos, quienes aseguran que en los días anteriores no habían notado ninguna actitud extraña en su hijo.

La familia no tiene ninguna pista de dónde pueda estar, y afirma que Jacobo es “un muchacho ordenado, responsable, no consume licor, ni drogas, rodeado de buenos compañeros y tiene buen promedio académico. Estaba muy contento porque iba a pasar la Navidad con la familia que lo recibió en Alemania y después nos íbamos a ver en Estados Unidos a pasar el año nuevo. No hay nada que indique que él pensaba en escapar o irse”.

Según la madre del joven, el caso está siendo atendido por la policía y las autoridades alemanas, el consulado de Colombia en Frankfurt, además de la universidad donde el joven estaba matriculado. Con el paso de los días, se han intensificado las labores de búsqueda pues no tienen certeza si el joven siga en ese país.

“Tenemos presentimiento de que está vivo, pero lo puede tener un grupo. No sabemos, no nos atrevemos a decir qué tipo de personas lo pueden tener”, asegura la madre, quien ruega a quien sepa de su paradero que lo reporte a las autoridades y le regale una buena noticia sobre el paradero de Jacabo. “Él es un buen ser humano”, concluyó.