Pérdida de confianza

    Pérdida de confianza
    ¿Qué se puede decir de la capacidad de gestión de las personas que han estado al frente del Municipio de Medellín y después de 7 años y medio estudiando soluciones a los problemas de movilidad de El Poblado y la posibilidad de construir unas obras viales para financiarlas por el sistema de valorización, finalmente no han salido con nada? Para que no haya malos entendidos, no salir con nada es dejar lo poco que se ha avanzado en estos años en manos de una decisión política del próximo gobierno que puede llegar a ser alguna de estas alternativas: Descartar lo que se ha hecho y volver a empezar; cancelar todo y dejar las cosas así; estudiar todo lo que se ha hecho para decidir qué hacer, si seguir, si replantear, etcétera.
    ¿Qué se puede decir entonces? Los problemas de movilidad que había en 2004 no son los mismos que hay en 2011. Y no son los mismos, para peor. Durante el gobierno de Fajardo, la discusión giró la mayor parte del tiempo en torno a la formulación del Plan de Ordenamiento de El Poblado, en la definición de una lista de obras para soluciones de corto, mediano y largo plazo para el problema de la movilidad, y si se harían por valorización. La lista de obras para soluciones de largo plazo quedó aplazada igual que la decisión sobre la valorización.
    En este gobierno, que terminará el próximo 31 de diciembre, deberá tratar de hacer la mayor parte de las cosas que le faltan del plan de desarrollo, en medio de la campaña política que terminará en octubre, y desde ahí, con la sombra de los proyectos y promesas del candidato ganador de las elecciones. Eso significa, en la práctica, que proyectos del tamaño e importancia del de valorización, si a esta fecha no estaba en marcha, en lo que queda de tiempo, no podrá hacerse. ¿Qué se puede decir entonces?
    Queda preguntarse, asumiendo que no se trata de un simple caso de ineficiencia e incompetencia en la gestión pública, si la discusión de los últimos tres años entorno a la oportunidad del sistema de valorización, a la lista de obras para construir, a la definición de la zona de citación, al monto del aporte del Municipio, a quién paga los accesos del puente de la calle 4 Sur, etcétera, era la verdadera discusión. Cuesta creer que solo estemos hablando de gestión ineficiente.
    La imaginación salió a volar desde hace varias semanas por la falta de información sobre la suerte del proyecto de valorización. Si en realidad se quisiera proteger el trabajo de los últimos tres años y medio, para no dejar todo en manos del azar de la campaña electoral, en la Alcaldía ya habrían tomado decisiones al respecto. Pero no, los problemas de movilidad, el motivo de todo este enredo, son hoy, probablemente, menos graves que los del año entrante, como eran menos graves los de 2004 que los de 2011. ¿No hacer nada será solo mala gestión o será otro el motivo para la inmovilidad administrativa? El daño a la confianza de la ciudadanía en el Municipio ya está hecho.