Paco, Jack y Pascual, los Labradores

Los Labradores vienen en tres colores diferentes, y son originarios del Canadá. Dos localidades de ese país afirman ser su cuna. La raza ha sido usada para múltiples tareas a lo largo de la historia debido a sus habilidades. A su llegada a Inglaterra, por ejemplo, fueron entrenados para colaborar en la cacería. Son perros dulces, francos, inteligentes, bastante activos y muy pacíficos, inclusive con otros animales.

Su nombre no se debe a una calificación, pero bien podría serlo pues el Labrador ha demostrado destreza y resistencia en muchos campos: en las Guerras fue detector de minas, en los aeropuertos persigue drogas, y es lazarillo y rescatista. Además es un nadador sin par y tiene olfato y memoria visual prodigiosas.

Las costas de Labrador, Canadá, es de donde proviene, aunque también se asegura que es oriundo de Newfoundland, en el mismo país. Allí los pescadores de bacalao lo utilizan para recuperar los peces que intentan escapar.

En 1820 llegó a Inglaterra, y ese cambio significó que lo descubrieran como asistente de cacería; solo como eso, pues los cazadores le enseñaron únicamente a traerles las presas heridas, una tarea “indigna” para sus Pointers y sus Setters.

Los antepasados del que también se conoce como perro de San Juan se ubican en la raza Terranova del siglo XVIII. Mire al Labrador a los ojos: en estos usted verá un carácter dulce, una expresión franca y gran inteligencia.

Altura De 57 a 62 cms. el macho, y de 54 a 59 la hembra.
Peso Entre 29 y 36 kg. el macho, y entre 24 y 31 la hembra.
Promedio de vida 12 años.
Colores Negro, chocolate o amarillo, este último en tonalidades del crema al rojo. Algunos tienen una mancha blanca en el pecho.
Una característica Su “cola de nutria”, muy gruesa en la base, fina hacia la punta, de longitud media, sin flecos y fuerte.
Carácter Es un compañero repleto de energía. No es agresivo ni con los animales.
Precauciones
Detestan la soledad y necesitan mucho ejercicio porque parecieran sufrir de gula.