Vecinos y comerciantes del entorno del parque de La Presidenta se preguntan sobre la responsabilidad de la administración municipal para reparar los puentes de madera instalados en el lugar. Algunos de ellos son verdaderas trampas para niños, peatones y hasta ciclistas que visitan el lugar. “Ojalá no sea crónica de una muerte anunciada”, afirman.