En una excelente propuesta para convocar el público, la Orquesta Filarmónica llevó a cabo un tributo a la banda británica Pink Floyd. Con la compañía del mítico Chucho Merchán, disfrutamos de Sorrow, Mother, Diamond y Another brick in the wall
/ Sebastián Mejía

La fusión entre el rock y la música sinfónica caracterizó uno de los conciertos más concurridos del mes. De nuevo la música es la excusa perfecta para encontrarse y disfrutar lo mejor de la apuesta cultural la ciudad.

Los musicales, la música teatral y la música para cine generaron fusiones entre el rock y la música sinfónica a partir de los años sesenta. El rock, en una época casi simultánea, acogió en géneros como el Glam, sonoridades de tipo sinfónico para generar atmósferas de mayor dramatismo y trascendentalidad.

En una excelente propuesta para convocar el público de la ciudad, la Orquesta Filarmónica llevó a cabo el 20 de mayo un tributo sinfónico a la banda británica Pink Floyd. Con la compañía del mítico Chucho Merchán y un ensamble conformado por destacados músicos de la escena rock local, los asistentes disfrutamos de canciones como: Sorrow, Mother, Diamond y Another brick in the wall.

Eventos ya clásicos en la ciudad como el Queen Sinfónico o 360 con Andrés Cepeda o Santiago Cruz, demuestran una vez más que la fusión es la fórmula perfecta para reanimar y extender propuestas culturales sobre nuevo público.

La Academia Filarmónica, interpretó el 14 de mayo una emocionante versión de la tercera sinfonía de Beethoven. Interpretada de pie, en un ejercicio ortodoxo, pero efectivo, la versión trasmitió al público el compromiso con que cada uno de sus jóvenes proyecta al futuro sus habilidades musicales. Momentos de verdadero brillo relucieron en apartes del cuarto movimiento. La decisión del director y violinista español Roberto González de incluirse dentro de la planta orquestal, compenetró su labor con la de los jóvenes, asegurando el éxito de la presentación.

La Primavera Musical auspiciada por la universidad Eafit, eligió el piano como centro de sus presentaciones de este mes. El primer concierto presentó el dueto Kondraschewa-Chica en un programa dedicado al piano a cuatro manos. Este formato que reúne a dos músicos en un mismo instrumento, es hoy una exclusiva plataforma para la demostración de virtuosismo y dominio musical.

El segundo concierto estuvo a cargo del pianista norteamericano Nick Phillips, quien ejecutó obras de compositores norteamericanos vivos. Su presentación, refrescante y renovadora, trae a la ciudad la actualidad musical americana de piezas para el instrumento, permitiendo oír autores poco interpretados entre nosotros, a pesar de su celebridad y reconocimiento en el mundo académico.

En un cuidadoso trabajo de reconstrucción histórica, la sinfónica Eafit y la orquesta Sinfónica de Antioquia fusionaron sus músicos para interpretar la versión original de la primera sinfonía de Gustav Mahler, la cual incluye un segundo movimiento (Blumine) suprimido posteriormente por el autor. La delicada belleza de este fragmento que se omite en las ejecuciones típicas de la obra, mostró un Mahler poco ejecutado entre nosotros.

Una invitación: los próximos 3 y 4 de junio en el teatro Pablo Tobón Uribe, el colectivo Danza Concierto dirigido por el reconocido coreógrafo Peter Palacio, presentará el programa titulado Cicatrices y sueños antes de iniciar su gira internacional. El espectáculo interdisciplinar, que reúne danza y música en vivo a cargo de la soprano Natalia Trejos y el percusionista Daniel Duque Velásquez, asegura un verdadero éxtasis para los sentidos.
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