La interpretación de Remembranzas fue un merecido homenaje al cartagenero Jaime León (1921-2015). Su música, escasamente ejecutada dentro de las temporadas locales, significó, sin duda, el hecho a recordar de la velada
/ Sebastián Mejía


Dos presentaciones musicales que tuvieron el piano como invitado de honor, ocuparon la agenda de este mes.

Larga es la historia desde que Bartolomeo Cristofori perfecciona su funcionamiento mecánico en el siglo XVIII, hasta que el piano comienza a ganarse el corazón de la ciudad.

Isidoro Silva, en un breve comentario publicado en 1906, recordaba a Antonio Uribe Restrepo como el primer antioqueño en traer un piano por estas veredas en 1825. Años después, nuestros ya desaparecidos buenos teatros verían desfilar figuras míticas del instrumento como Frederic Gulda, Gyorgy Sandor, Claudio Arrau, Rosita Renard, Alfred Cortot o Daniel Bremboim.

Ni contar los sacrificados malabares de hombres como Ignacio Isaza, Antonio J. Cano, Joaquín Fuster o Carlos Posada Amador, por fomentarlo entre nosotros. Anécdotas recordadas por el desaparecido Rafael Vega relataban entre risas y llanto como por ejemplo en el Medellín musical de 1940, el pianista ucraniano Alejandro Brailowsky se negó a completar las funciones contratadas en la ciudad por falta de un piano digno.

El pasado 12 de agosto, con apoyo de la Universidad Eafit y el Banco de la República, los pianistas Harold Martina y Blanca Uribe, realizaron un recital a dos pianos. La velada, un abierto homenaje al virtuosismo musical, trasmitió al público la sincera calidez de esa antigua amistad que hoy sigue reuniéndolos en los escenarios.

El concierto incluyó obras canónicas como la segunda Sonata de Clementi o la colosal Sonata en Fa de Brahms. Fue notorio el favor del público hacia la impecable interpretación de las Danzas Andaluzas de Manuel Infante. Uribe, mundialmente reconocida por sus versiones del repertorio español, supo darle un realzado toque especial a la obra del ursaonense.

La interpretación de Remembranzas fue un merecido homenaje a uno de los más cuidadosos y afortunados compositores nacionales, el cartagenero Jaime León (1921-2015). Su música, escasamente ejecutada dentro de las temporadas locales, significó, sin duda, el hecho a recordar de la velada.

El 25 de agosto ocurrió otro recital con el piano como instrumento solista. Teresita Gómez interpretó junto a la Orquesta Sinfónica Eafit, el concierto No. 1 de Mendelsohnn. El concierto, que contó con un buen apoyo del público, se convocó como parte de los recitales que buscan recaudar fondos para la normalización de actividades del malogrado Teatro Metropolitano.

Destacados músicos extranjeros visitan la ciudad. El pasado 11 de agosto se llevó a cabo el recital en el que la Orquesta Sinfónica Eafit acompañó al célebre clarinetista austriaco Wenzel Fuchs, titular de la Orquesta Filarmónica de Berlín. Fuchs interpretó el concierto para clarinete y orquesta K. 622 de Mozart en una versión perfectamente pulcra y ortodoxa. Adicionalmente participó en valiosas actividades académicas complementando con sus acreditadas dotes pedagógicas, la formación de los jóvenes músicos locales.

El pasado 6 de agosto la ciudad vibró como pocas veces lo había hecho con la visita del grupo Swans. Boletería agotada desde el primer día de promoción; un teatro que retumbó desde sus cimientos; entrada gratuita con boleta, mientras que presentaciones en otras ciudades ofrecían boletería hasta por una sexta parte de nuestro salario mínimo; y una abrumadora respuesta del público, marcaron hitos que hablan directamente al oído a nuestras instituciones culturales, mostrando el éxito de propuestas independientes y renovadas.
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