Obras del Museo Ed.296/Caminar

    Hasta mucho después de la mitad del siglo XX, los movimientos artísticos de vanguardia consideran que sus ideas y sus trabajos se encuadran en un proceso de progreso. Por eso, precisamente, se presentan como artistas que se encuentran “a la vanguardia”: la obra de arte, si verdaderamente es una obra de arte, debe ser siempre original o novedosa, y superar, destruir y dejar atrás todo lo anterior. Es progreso.

    Por el contrario, en las últimas décadas, por razones que exceden el terreno del arte, perdimos esa fe ciega en el progreso y hoy entendemos que el proceso de la producción artística no se limita a la idea de que lo nuevo es mejor que lo antiguo.

    En el arte no hay progreso; sin embargo, se puede percibir una especie de acumulación: cada artista y cada movimiento agregan puntos de vista y alternativas nuevas de interpretación o de disfrute de las obras. Frente a las vanguardias el cambio no es sutil porque en este proceso de acumulación no se eliminan sino que se integran los estratos anteriores, que, así, vienen a enriquecer la experiencia estética. En otras palabras, la obra no es mejor por su capacidad de ruptura sino, sobre todo, por la posibilidad de desentrañar en ella múltiples niveles estéticos. Quizá estas ideas puedan ser útiles para aproximarnos a la pintura Caminar, de Miquel Barceló, una obra en técnica mixta sobre lienzo, de 205 por 250 centímetros, realizada en 1997.

    Por una parte, podemos recordar la insistencia del siglo XX en los aspectos formales del arte y detenernos aquí, por ejemplo, en el uso del color, en las fuertes texturas de la materia o en los zapatos pegados al borde del cuadro, aspectos que atraen mucho nuestra atención, que soportan la carga expresiva de la pintura y nos proporcionan una experiencia directa y sensible de la obra, que es muy valiosa y rica.

    Pero, así como los movimientos formalistas del siglo XX se enriquecieron con la llegada del arte conceptual que los llenó de sentidos, aquí podemos agregar que la obra no se detiene en aquellos elementos formales independientes sino que pretende “decir algo”, crear un concepto, un mensaje poético. En la obra Caminar no hay solo asuntos de forma, y los que hay aparecen como en estado de descomposición y crisis. Quizá podemos pensar que lo que está aquí presente es la huella del hombre sobre la realidad, la vida y la muerte que se reducen a ser un paso atormentado. Es una imagen nueva de la historia, donde desaparece la condición protagónica del ser humano.