Obras del Museo Ed.286/Cachacos bogotanos

    Ricardo Rendón, nacido en Rionegro, Antioquia, en 1894 y muerto en Bogotá en 1931, fue una de las conciencias fundamentales del país en las primeras décadas del siglo XX, gracias a su trabajo como caricaturista.

    Este medio le permitió poner de relieve muchas de las condiciones de la sociedad colombiana y de los comportamientos de las clases dirigentes: por encima de cualquier otra consideración, Rendón fue, ante todo, un profundo crítico social. Pero, al mismo tiempo, a pesar de que, desde el punto de vista de los artistas académicos de su época, sus dibujos y caricaturas podían ser vistos como una especie de arte menor, son ellos una de las primeras señales de los cambios revolucionarios que a partir de entonces enfrenta el arte colombiano. Cachacos bogotanos es una acuarela de 25 por 16 centímetros, realizada en 1917. Es evidente el predominio de un dibujo preciso, que podemos considerar como la técnica fundamental de Rendón; tanto que lo que tenemos aquí es, en realidad, un dibujo coloreado, como era el uso más habitual de la acuarela en ese momento La capacidad de crear sentido a través de la deformación o exageración de algún rasgo hace que un caricaturista como Ricardo Rendón no sea solo un hábil dibujante sino que podamos considerarlo como un artista tan profundo. Como es evidente, lo que destaca Rendón en estos Cachacos bogotanos es la parafernalia de sus vestidos, sombreros, zapatos y accesorios. Son esos elementos los únicos que aparecen, es decir, los que crean la imagen y, por tanto, el sentido que podemos descubrir en la obra. La profundidad psicológica de los personajes, tal como los presenta Rendón, llega solo hasta ese nivel de la mera exterioridad: más que verdaderos seres humanos son apenas maniquíes que no afirman su existencia por nada distinto de lo que visten, y se presentan ante nosotros como pura envoltura. No puede negarse que esta imagen tiene para la actualidad un delicioso sabor de moda. Pero, más en el fondo, descubrimos cómo cuestiona los valores sociales que prefieren las manifestaciones de lo que se posee mientras desprecian lo que se es. Y, por eso, la obra de Ricardo Rendón es tan novedosa y señala un camino revolucionario en la historia del arte colombiano, una dirección que apunta hacia temas y formas que poco antes habían recorrido también los expresionistas alemanes.