Obras del Museo Ed.237/Collage matérico

El Collage Matérico de Leonel Estrada, de 1964, presenta características de innegable novedad con respecto al medio artístico en el cual aparece, y puede servir como símbolo de los profundos cambios que iban a enfrentar las artes plásticas en los años siguientes.

En efecto, mientras el arte de gran parte de los países occidentales realiza algunas de las más radicales transformaciones de toda la historia, el arte colombiano, y de manera especial el que se reconoce públicamente en Antioquia, se mantiene en una especie de sopor, muy diferente de los convulsionados procesos estéticos y políticos de los años treinta. Es en ese contexto donde Leonel Estrada despliega una intensa agitación de las ideas del arte de vanguardia, tanto desde el frente de la educación y de la gestión y promoción de eventos artísticos como de su propia producción plástica.

En su Collage Matérico, de 82 por 124 centímetros, Leonel Estrada introduce materiales que habían sido completamente extraños dentro del campo del arte en nuestro medio, hasta entonces dedicado al uso de óleos y acuarelas. Y lo que es todavía más impactante, no los somete a ningún proceso de ocultamiento o transformación: el costal y la madera aparecen como lo que son, inclusive con los letreros que los cubrían en el momento en el cual servían para propósitos útiles.

En otras palabras, una parte esencial de la acción del artista ha sido simplemente la de recoger materiales cotidianos y pegarlos sobre una superficie –college es una palabra francesa que significa pegado–. El propósito de ese gesto es el de establecer una nueva vinculación entre el mundo del arte y la vida concreta en la cual nos movemos. Es evidente que esta clase de obra no nos invita a contemplar una belleza ideal sino la que se puede descubrir en el tráfago urbano.

Y es allí, precisamente, en el contacto con la ciudad contemporánea, donde se establecen los nuevos parámetros estéticos. Pero, además, ello es posible porque Leonel Estrada tiene en ese momento un conocimiento poco común acerca de los movimientos artísticos internacionales, que pondrá al servicio de un proyecto educativo, las Bienales de Arte de Medellín, una realidad que transformará de manera radical el panorama del arte colombiano en las décadas finales del siglo XX.