No todo le toca al Alcalde

     
     
    No todo le toca al Alcalde
     
         
     
    El pasado 29 de agosto el Alcalde Alonso Salazar convocó, en una rueda de prensa aquí en El Poblado, a todos los ciudadanos de Medellín a defender la ciudad y a cohesionar las instituciones. Ese día dijo el Alcalde que debemos manifestar que Medellín es mucho más que la “crisis institucional que está viviendo, que es una sociedad pujante que ha consolidado una economía y un proceso de convivencia que le han permitido superar dramas profundos en el pasado”.
    Los sucesos de las últimas semanas han llevado las cosas a este punto, y el propio Presidente de la República, como ciudadano de Medellín, se refirió a la solución de los problemas de seguridad de la ciudad como uno de los objetivos de su tarea como gobernante. Sin embargo, el llamado del Alcalde toma otro camino; sin abandonar el llamado presidencial a la excelencia en el desempeño de las entidades estatales, Salazar fue más allá y nos convocó a todos los que vivimos en esta ciudad para que cumplamos también con nuestras responsabilidades cívicas.
    Y ese llamado no es a participar en campañas solidarias o benéficas (el tipo de cosas que se hacen con plata) si no a defender la ciudad, es decir, a elevar el clima de confianza general en lo que hacemos aquí y en lo que podemos hacer por mejorar el lugar en el que vivimos. Es una manera de apelar a una idea de democracia más madura de la que habitualmente vivimos (esa en la que todo se reduce a salir a votar cada cuatro años). Es una idea de democracia en la que los ciudadanos no solo tenemos derechos sino deberes, una idea que reclama la existencia de otro tipo de ciudadanos, comprometidos con lo público y dispuestos a cumplir con su cuota de servicio individual por el beneficio del colectivo.
    Creemos que la solicitud del Alcalde caerá en un terreno fértil que está listo para dar sus frutos. De hecho el resultado de la pasada campaña electoral, la que lo llevó a él al comando del gobierno de la ciudad, es un ejemplo de una sociedad compuesta en parte por muchas personas que están en capacidad de ver más allá de sus intereses más próximos para pensar en el beneficio general.
    Medellín está necesitada de esa clase de ciudadanos; las circunstancias actuales, no solo por la situación de seguridad, sino también por la ambiental, por ejemplo, requiere de la participación y de la acción de unos ciudadanos maduros para el ejercicio de sus deberes democráticos pues no todo depende de la acción de los gobernantes, sino también, y en mucha parte, de la acción de los gobernados.