“Ni riesgos de cambiar ardillas por un elefante blanco”

Entrevista con la ciudadana que instauró la acción popular que logró frenar la ejecución de un tramo de la obra por valorización de la avenida 34. ¿Quién es?
Avenida 34 proyecto doble calzada. Fotos Juan David Caicedo

Por Daniel Palacio Tamayo

Isabel Cecilia Uribe, desmiente acusaciones que han llegado hasta sus oídos y expresiones que la han ofendido. Dice que no es ninguna ambientalista loca, que no tiene intereses diferentes a los del bienestar de la comunidad y que no recibe un solo peso por haber instaurado la acción popular ni su posterior réplica.

Su meta: que se cambien los diseños del tramo 1 de la ampliación a doble calzada de la avenida 34, catalogada como una de las obras más importantes del proyecto de valorización. 

Isabel Cecilia Uribe
Isabel Cecilia se radicó de nuevo en el país hace 13 años, tiempo desde el cual vive en una urbanización del sector de Vizcaya que colinda con la avenida 34. Extraña el bosque que había antes de la construcción de esa vía rápida, aunque asegura que “algo quedó” y que ahora se tendrán que defender para que no les pongan “la avenida oriental de El Poblado” al frente de sus casas.

Cuéntenos de usted
“Yo trabajo la rama administrativa, como abogada de algunas empresas constructoras. Me ha tocado intervenir en acciones populares en las que han sido demandadas estas empresas, pero directamente jamás la había instaurado. No es ni mi negocio”.

Usted ha estado en los dos lados. Defendiendo un constructor y pidiendo que se detenga una obra.
“A mí me contaron quién instauró la acción popular por la que declararon la mía como cosa juzgada. Yo lo conocí en la acción popular de El Peajito Social. Y de verdad que era lamentable la calidad, era su negocio, él se dedicó a hacer acciones populares en serie. Lo que está pasando ahora es consecuencia de una mala demanda. Mal enfocada”.

¿En qué momento instauró la acción popular?
“Cuando empezó el proceso de Valorización, en 2014, hicimos un derecho de petición a Fonvalmed, pero la respuesta fue muy lacónica, que esos diseños venían desde hace mucho tiempo y no había lugar a ningún cambio. En 2016 nos invitaron a una reunión con ellos, pero de un día para otro. Yo me enojé mucho y les dije que tenían que hacer una nueva citación. Llegó la fecha del nuevo encuentro y nada, pero cuando eso yo estaba preparando la acción popular que íbamos a firmar varios vecinos, estábamos en ese proceso cuando salgo a la puerta para la notaría 17 con el texto de la demanda y veo una tremenda retroexcavadora. Ahí dije empezó el baile. Si esperaba la semana que nos habíamos dado para recolectar firmas, nos tumbaban los árboles”.

Usted ya encontró argumentos para desmentir que sea cosa juzgada.
“Los derechos colectivos son los mismos, y se pueden violar todos los días y por la misma persona o entidad. Además encontré una sentencia que dice que en una acción popular son ‘cosa juzgada’ cuando se acogen peticiones, pero cuando se desestiman no. Al igual que cuando existen nuevos hechos y pruebas que corroboran la efectiva violación de los derechos colectivos”.

¿El que sea a título personal no le quita representatividad a una acción popular?
“No hay problema. Se pueden ir sumando varios coadyudantes. La gente normalmente poco conoce y poco le interesa meterse en esos asuntos. Si uno los lleva, van. Yo fui más valiente porque soy abogada y sé a qué me enfrento, pero mis vecinos se sienten indefensos. Aquí hay cosas de interés colectivo. Un árbol menos es un problema más en Medellín”.

Usted pide cambio de diseños, porque como está sería un “elefante blanco”.
“Los diseños son antiquísimos. 5 años es antiguo, más en una zona como El Poblado que es tan cambiante. Yo me puse a ver ese diseño y no estaba construido ni el Hotel 10, ni otros edificios del sector. Y después notamos que la vía tenía en el centro una zona verde, que después iba a servir para la vía de metroplús, pero si no hay físicamente espacio para hacer la vía de ese sistema en Provenza. Ahora dicen que metroplús, pero la realidad es que no saben si son buses, tranvía o monorriel. Para qué hacer y después tener que deshacer”.

—Vea, vea, esa es la vida de nosotros— interrumpe al paso de una ardilla acompañada por el canto de algunos pájaros. “Acá pasan también iguanas y zarigüeyas. Aquí no son ni 4 eucaliptos, ni 2 ardillas. Acá hay una fauna espectacular”.

¿Cómo es su propuesta de par vial por la 36?
“Esta es una zona residencial. La 36 tiene mejores especificaciones. Solo que la gente también se va a molestar porque ya la tienen de parqueadero, porque no hay zonas de estacionamiento regulado”.

¿El Poblado estaría dispuesto a un cambio de la obra como se contempla en el estatuto de Valorización? Por ejemplo transporte público, aceras y ciclovías.
“Una ciclovía en El Poblado no. Ni que vivieran Parra o Botero. Ciclovías en El Poblado no serían para la mayoría, sería la minoría que lo practica como deporte. Pero aceras sí. Nosotros pagamos por eso y ahora resulta que no tenemos derecho a dar ideas y decir cómo lo queremos. Fonvalmed cree que tiene la potestad de hacer lo que decidieron que iba a hacer. Si en El Tesoro hubieran dicho que el puente iba a quedar como quedó, no lo hubieran dejado hacer”.

En Fonvalmed dicen que han buscado negociar con usted.
“Eso es falso. Me contactan fácilmente. Sí estuve fuera del país, pero me fui el 29 de junio y volví el 27 de julio. Y justo ahí quisieron contactarme, por qué no me contactaron cuando interpusieron recurso tras recurso, que no era sino dilatorio, pero no, poniendo trabas y trabas. Cómo será que los notificaron por conducta concluyente. En vez de ellos tener afán de enfrentarme directamente empezaron con los recursos”.

¿Cómo cree que va a terminar todo?
“Acá es imprevisible. Jamás me imaginé que iban a sacar esa sentencia de cosa juzgada. Yo confío en que se llegue a un acuerdo de diseño y entiendan la problemática de realizar una obra que no tiene sentido”.