Mujeres en bici enamoran

El lanzamiento de este nuevo colectivo es el jueves 22 de octubre, en la calle 9. Una invitación a compartir esas ideas que hacen la ciudad más feliz y amigable

Por Luisa Martínez

Dejó la bicicleta al frente de una panadería en Envigado. Mientras entró en el lugar para comprar algo, un niño, de unos diez años y su familia que lo acompañaba, apreciaron y hablaron sobre el objeto de dos ruedas que había quedado estacionado. Tal vez volvieron a recuerdos que los hicieron felices. Clara, su conductora, salió de la panadería y se dispuso a retomar su rumbo. En ese momento, oyó la voz de la madre que le decía al niño mientras la miraba: “Así te vas a mover tú cuando seas grande”. Por esos días, la joven arquitecta Clara Arango ya era una ciclista urbana y había decidido ampliar sus recorridos. “Ese día sentí que los esfuerzos que había hecho por lo incómodo que era montar en bici en Medellín, habían valido la pena. Ese niño vio que habrá un sistema de transporte al que podrá acceder”, expresa emocionada.

Clara Arango también es acuarelista y apasionada por el ciclismo urbano. En Atlanta, Estados Unidos, durante una época de aprendizaje, conoció a la artista, especialista en estudios culturales y profesora de yoga, Carolina Daza. En esa ciudad, donde la dependencia del automóvil es alta, Carolina decidió ser libre y autónoma, y eligió la bicicleta, así le tomara tres horas más llegar a su destino. El curso de la vida volvió a unir a estas mujeres vibrantes que encontraron en la bici una herramienta para ser felices y ahora la quieren compartir con muchas más mujeres que deseen sumarse a esta aventura.


Carolina Daza, Carolina Gaviria, Clara Arango y Carolina Chavate

Este jueves 22 de octubre, a las 5 pm, las chicas lanzan su nuevo colectivo Mujeres en bici enamoran, como parte de las actividades de la experiencia Sense, que se vive durante octubre, a una cuadra abajo del parque de El Poblado (al lado del restaurante Osea). Convencidas de que la bicicleta es una alternativa posible para movilizarse en la ciudad –aunque aún la infraestructura es insuficiente- y de que la mujer es un agente transformador de la sociedad, emprendieron esta idea que no se quiere imponer sino que pretende alinearse y construirse junto a sus seguidoras. “No queremos ser activistas, ni decir a las mujeres que usen solo la bicicleta como protección del medio ambiente o porque es más económico, queremos compartir algo que nos hace felices, que es divertido, fácil y posible”, expresa Carolina Daza.

Experiencias sobre ruedas
Luego de sus recorridos en este medio de transporte varias anécdotas se convierten en su tema de conversación. En ellas aparecen los rostros de rabia, frustración, mal genio, cansancio y afán de esos personajes del tráfico de la ciudad que en bus, taxi o carro, viven cada día al ritmo del acelerador y luchan por ir a la delantera. La cara del niño que mira tras la ventanilla de la camioneta de su madre y que cuando ve a los ciclistas dice: “¡wow, qué increíble debe ser eso!”. El conductor del bus luego de enojarse y finalmente corresponder a una sonrisa, ante un gesto amigable. La batalla contra un gigante de diez toneladas que cierra el paso o saca del carril. El taxista que protege desde atrás varias cuadras y no se adelanta. La humareda que se recibe en la cara y de la que nadie es consciente. La sonrisa del vendedor ambulante que alegra el alma o por el contrario el alago abusivo que ultraja. Todo esto, no es más que la conexión con la ciudad. “Estar en bicicleta es estar completamente expuesto. Ofreces tu cuerpo, tu piel, tus rodillas, tu humanidad y eso es un voto de confianza en las otras personas que te encuentras”, reflexiona Clara. Pero lo especial es que ante las diferentes situaciones que se viven en las vías, en su mayoría encuentran personas dulces y tolerantes.

A propósito Carolina expresa que cuando se pierde la conexión con la ciudad, la movilización se vuelve rutinaria, pero la bici exige tener todos los sentidos atentos, percibir, vivir, meditar en cámara lenta, de manera que ese momento rutinario se vuelve una aventura.

Otras razones por las que montar en bicicleta es una buena alternativa: “nos dimos cuenta de que te vuelve creativa, te relaja, te da energía, te quita el estrés y te da esa sensación de libertad y autonomía, que para las mujeres es un sentimiento incomparable”, agrega la arquitecta.

Su apuesta es que la ciudad tenga lo mejor de las mujeres: la ternura, el afecto, la sonrisa, la amabilidad, la sensualidad; y que rueden en las calles como son, mujeres bonitas, con pintas divertidas y todo tipo de detalles, que coquetean con el entorno y lo inspiran. “Cómo se reacciona cuando una mujer va en bicicleta y de cómo este medio es una herramienta de pacificación de las ciudades, es un tema del que se está hablando en Latinoamérica “ afirma Clara Arango.

Quiénes son las mujeres que van en la bici
¿Cuál es la mejor manera de montar bici?, ¿por dónde te vas?, ¿qué maquillaje usas?, ¿qué clase de cartera?, ¿cómo te ha ido con los frenos?, ¿cómo ha cambiado tu vida?, ¿qué parte de la ciudad no te gusta?, ¿qué ideas tienes para mejorar las condiciones del entorno?, ¿cómo te sientes segura? Todo este tipo de ideas y experiencias son las que se quieren compartir en este encuentro y las que actualmente se difunden por medio de la página Mujeres en Bici Enamoran en Facebook y la cuenta:
@mujeresenbicienamoran en Instagram.

La tarde de este 22 de octubre será de chocolate, aperitivos y sorpresas, para quienes usan la bici, para quienes no, para curiosas y antojadas. “Queremos conocer a esas 1000 mujeres que nos siguen, crear una red y saber quiénes hay detrás para hablar de estrategias y retos”, dice Carolina Daza.