Miedo, impotencia, desconfianza y apatía

Miedo, impotencia, desconfianza y apatía
Hay insumos suficientes para comprender el sentir de la ciudadanía frente a la seguridad

Los del título de este editorial son algunos de los sentimientos más comunes de los ciudadanos frente a los delitos relacionados con la inseguridad en Medellín y los municipios cercanos. Este es uno de los aspectos que se concluye luego de cinco semanas de experiencia con el proyecto de periodismo público Voces Ciudadanas por la Seguridad y la Convivencia, convocado por la Universidad Pontificia Bolivariana -con el apoyo del Área Metropolitana- y en el cual han participado varios medios de comunicación, entre ellos Vivir en El Poblado.

Entre el 10 de febrero y el 14 de marzo fueron planteadas a la comunidad a través de los medios y las redes sociales tres preguntas por semana relacionadas con la seguridad. Luego de esta etapa fundamental de Voces Ciudadanas se realizarán tres foros en Medellín (jueves 13 de marzo), Sabaneta (18 de marzo) y Bello (el 19 de marzo) para las comunidades de las zonas centro, sur y norte, respectivamente, y finalmente se construirá la llamada agenda ciudadana con base en la información que arrojaron las preguntas y los foros. Esta agenda con propuestas ciudadanas se entregará a las administraciones y concejos municipales del área metropolitana con el objetivo de que la tengan en cuenta en sus acciones de gobierno.

Pero hasta el momento hay insumos suficientes para comprender el sentir de la ciudadanía frente a la seguridad y sus principales motivos de preocupación, a fin de buscar e implementar soluciones.

Según las respuestas recibidas por la UPB (Grupo de Investigación en Comunicación Urbana), dejar el hogar y enfrentarse a la esfera pública es el miedo más común de los habitantes del Área Metropolitana. Es en el espacio público donde se presentan los mayores hechos de inseguridad, reflejados sobre todo en los casos de hurtos, amenazas o agresiones de tipo sexual. Hay coincidencia de los ciudadanos en que el Centro de Medellín es el lugar más inseguro.

Otro aspecto de las respuestas que destaca el grupo investigador es el descrédito de la institucionalidad, la asociación que se hace de los entes políticos con la corrupción y la desconfianza de los pobladores en los representantes de la autoridad en los diez municipios del Valle del Aburrá. Existe la percepción de que las autoridades no son eficientes y que muchos o algunos de los servidores públicos están relacionados con grupos ilegales, lo que genera inseguridad y temor. La exigencia de pagar “vacunas”, la existencia de las “fronteras invisibles”, el microtráfico y a partir de eso los drogadictos que se encuentran en las calles, aumentan el malestar y la sensación de inseguridad.

La apatía contra la denuncia es también una tendencia marcada, no solo por la desconfianza en la Policía sino porque se considera un acto infructuoso que puede implicar muchos riesgos para la seguridad de las personas, resalta la UPB.

En 1998, Voces Ciudadanas, realizado también sobre la seguridad, mostró, entre otras cosas, que la ciudadanía estaba interesada en crear comunidad y construir en conjunto de propuestas para mejorar en ese campo. Ahora, 16 años después, podremos darnos cuenta en qué hemos mejorado y si realmente ha habido avances en este tema tan complejo que es la seguridad.