Memoria y resistencia

Memoria y resistencia
Una reciente jornada realizada en la comuna 13, recordó la importancia de la memoria colectiva, como proceso constructivo de sociedad

Así como hicieron hace diez años durante la Operación Mariscal, cuando un grupo élite de la Fuerza Pública entró a sangre y fuego a las colinas del centroccidente de Medellín para combatir las células guerrilleras y paramilitares que se disputaban la zona, los habitantes de la comuna 13 volvieron a enarbolar esta semana trapos y sábanas blancas sobre las fachadas de sus casas.
Quisieron hacer lo mismo una década después de esta intervención militar, que dejó nueve personas asesinadas, todos civiles ajenos a la lucha, residentes y víctimas del conflicto armado de la comuna 13, pero esta vez para exigir que circunstancias como los vividas no se vuelvan a repetir y, sobretodo, para hacer memoria como parte del proceso de resistencia y de no olvido.
“Esto no es un asunto de la comuna 13 sino de toda la ciudad, porque el hecho de memoria no es un asunto del pasado sino de hoy, del presente. La memoria como construcción de identidad, no solo de las víctimas sino de Medellín, porque hay situaciones que no cambian en varias zonas de la ciudad. Muchos jóvenes, que eran niños en la época de las operaciones militares, hoy más grandes, siguen sintiendo la opresión, como si todo esto no hubiera terminado”, manifiesta un habitante del barrio El Salado, durante la jornada a favor de la verdad, justicia, reparación y no repetición, en homenaje a las víctimas de la Operación Orión, el pasado 16 de octubre.
Aunque la jornada de trapos blancos se realizó como un símbolo de la Operación Mariscal, ocurrida el 21 de mayo de 2002, la comunidad conmemoró la Operación Orión, que fue realizada cinco meses después (16 de octubre). Ese día mil hombres de la Fuerza Pública ingresaron disparando por aire y tierra a los barrios El Salado, Independencias I, II y III y Nuevos Conquistadores, siendo la operación urbana más grande en el país, ordenada por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, y que pretendía ponerle fin al conflicto urbano de la comuna 13.
Durante esta operación, según el informe especializado “Comuna trece, la otra versión” del CINEP -Centro de Investigación y Educación Popular- y Justicia y Paz, “la población civil fue atacada indiscriminadamente por la Fuerza Pública, utilizando ametralladoras, fusiles y helicópteros artillados desde los cuales se causaron averías en múltiples viviendas y decenas de víctimas civiles”. Hoy la comuna 13 reclama: “No más impunidad”.

Trabajo por la memoria
“Lo más difícil de todo esto ha sido el desarraigo”, expresa María del Socorro Mosquera, una madre que vivió en carne propia los estragos de la guerra urbana durante las operaciones militares en la comuna 13 en 2002. “Hay situaciones que no me gusta recordar, porque fue muy doloroso todo lo que nos tocó vivir a muchas personas de acá. Aunque han pasado muchos años, el dolor es el mismo, por eso reclamamos no más impunidad”, dice mientras sus ojos se cristalizan.
Ella es hoy una líder reconocida por la comunidad y es la presidenta de la Asociación de Madres de las Independencias -AMI-, una organización sin ánimo de lucro que trabaja con niños, jóvenes y madres cabezas de familia de la comuna 13, y que pertenece a la Ruta Pacífica de Mujeres y a Mujeres de Negro.
Desde la Asociación, esta mujer, a punta de tesón y acompañada por la comunidad, ha luchado por establecer la memoria colectiva y la reparación simbólica a las víctimas del conflicto. Para ello, con jóvenes y niños de la zona, desarrollan la página web www.cuentala13.org y la emisora www.morada.com, espacios donde se reflexiona sobre la cotidianidad de la comuna y la memoria colectiva.
“La importancia de la memoria es que la gente recuerde lo que pasamos, para que esto no se repita. Hoy vemos cómo los niños de nueve años cuentan cosas de Orión, que los mayores les cuentan, y ellos van y narran esas historias a otros niños. Esto esta generando una identidad y desde estos espacios comunitarios podemos mostrar la realidad y las necesidades que tenemos”, señala.
Róbinson Úsuga es otro habitante que se ha empeñado en rescatar la memoria de las víctimas del conflicto urbano. Es periodista y desde el portal www.lluviadeorion.com, sitio web premiado por el Museo Casa de la Memoria en 2011, ha visibilizado las historias de la comuna 13, por medio de lo que llama “la memoria recreada”, buscando sensibilizar por medio del arte y la creatividad, “para que se abandone el camino de la indiferencia”.
“Dicen que un pueblo que olvida su pasado está condenado a repetirlo, pero en el caso colombiano no creo que nos falte memoria. Lo que creo que nos ha faltado es la creatividad para apropiarnos de nuestro pasado y salirnos de este conflicto armado. En parte porque nos gobierna la indiferencia hacía las tragedias del propio vecino. Somos muy ajenos al dolor del otro y por eso nos sucedió la guerra en la comuna 13 y ahora sucede similar en la comuna 8. Casi todos los días hay disparos allí, y al resto de la ciudad parece no importarle”, afirma Róbinson Úsuga.