“Medellín terminará siendo una empresa privada”

Dos concejales de la ciudad criticaron el proyecto de Conglomerado Público presentado por Aníbal Gaviria a finales del año pasado

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Bernardo Alejandro Guerra y Mario Andrés Quintero

En una rueda de prensa realizada el martes 10 de febrero en el Concejo de Medellín, los concejales Miguel Andrés Quintero Calle y Bernardo Alejandro Guerra Hoyos expresaron a la opinión pública su preocupación por el acuerdo 300 de 2015, por medio del cual el Alcalde solicita facultades especiales durante cuatro meses para, según el documento, “adecuar la estructura de la administración municipal y las funciones de sus dependencias, en el marco del modelo de Conglomerado Público en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (…)”.

Contexto

El 11 de noviembre de 2014, el primer mandatario, Aníbal Gaviria Correa, anunció la implementación del modelo de Conglomerado Público en la ciudad, que busca agrupar 46 entidades, para articular la gestión de la misma. “Los fines y objetivos del Conglomerado Público con netamente sociales y de construcción de lo público. Pero desde una óptica comparativa, podría decirse que es el mismo ejercicio de gobierno corporativo que se hace en lo público, y de los grupos empresariales en lo privado”, explicó Gaviria Correa en su momento.

¿Falta de control político?

Miguel Andrés Quintero calificó la propuesta como “un peligro para la ciudad”. Y aseguro que los conglomerados o holdings son creados en los países para diezmar el control político y evitar cualquier impedimento para la privatización y venta de las empresas estatales. “En España crearon tres holdings públicos. Desde 1985 hasta el 2001 privatizaron todas las empresas y se las entregaron a las multinacionales. Hoy, España tiene un problema económico gigantísimo y se dieron cuenta de que fue por eso”, ejemplificó.

“Esto es muy miedoso, y el llamado a los concejales es que abran los ojos, porque la ciudad no la podemos entregar de esa manera, porque lo que se crearía es una junta directiva que está por encima del alcalde, del Concejo y del bien y del mal, y es la que toma todas las decisiones sobre el futuro y destino del municipio. Medellín terminará siendo una empresa privada con este proyecto de acuerdo”, finalizó Quintero.

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“Mi voto es negativo”

Por su parte, Bernardo Alejandro Guerra, también manifestó su preocupación por la falta de control que, según él, produciría la implementación del acuerdo 300. “Cada vez el control va a ser menos, porque va a ser manejado por juntas y particulares como sucede en Empresas Públicas de Medellín”. Guerra insistió en que la prioridad de la ciudad es “el fortalecimiento del cobro de obligaciones urbanísticas, y el tema de cargas y beneficios de los constructores”, razón por la cual, dijo que presentaría un proyecto de acuerdo para la creación de una unidad de control de la informalidad en la construcción, que Guerra dice que asciende al 65%.

Criticó también el hecho de que el Alcalde, después de haber pedido facultades especiales al principio de su periodo para reestrucuturar el municipio de Medellín y los entes descentralizados, vuelva a hacerlo al terminar su gestión. “Los altos niveles de rotación de funcionarios no permiten, al menos a este concejal, tener tranquilidad sobre determinaciones que tome el gobierno en el último año”, aseveró.

“Yo les digo que mi voto es negativo”, sentenció Guerra, quien llamó la atención sobre la precandidatura de Eugenio Prieto a la alcaldía de Medellín, y su relación con el proyecto de Conglomerado Público. “En aras de generar transparencia, de una vez por todas cantemos las cartas, porque así no hay procesos electorales que se puedan desarrollar si uno se está tomando la foto para transformar el municipio de Medellín con una precandidatura a la Alcaldía. Eso no es serio con la ciudad”, concluyó el corporado.