Medellín 4, Oriente antioqueño 0

Las obras aquí sí se hacen. Se ve que el dinero se invierte bien y que tratan de no perjudicar a la gente más allá de lo razonable
/ Juan Carlos Franco

Hace año y medio por fin empezamos, después de tanto aplazamiento, las cuatro grandes obras del Proyecto de Valorización de El Poblado: los intercambios a desnivel en Los Balsos con la Inferior, Los Balsos con la Superior, El Tesoro con la Superior y la calle 10 con la Inferior.

Estamos a mediados de agosto y ya se han entregado los dos últimos. No se puede negar que El Tesoro con la Superior y la calle 10 con la Inferior se hicieron bien y rápido, y cumplen desde el primer día su objetivo a cabalidad.

Para los dos de Los Balsos hace falta todavía una enorme dosis de paciencia. Los vecinos de las obras y quienes se desplazan por San Lucas han sido perjudicados de manera notable. Quizá más de lo que temían. Para peor, aun después de haber pagado sus cuotas de valorización, numerosas de esas propiedades ni siquiera recuperarán su valor original.

La ciudad entera respirará aliviada cuando entre en servicio el puente de la Superior encima de Los Balsos. Ese día, ya cercano, que armen carnaval los afectados, así falten aún varios meses para su entrega final.

Y ya entregado este, tomar con resignación los cuatro – seis meses que le quedan al de la Inferior con Los Balsos, el más complejo, el que ha impactado con mayor contundencia a los vecinos y el único que parece mal manejado.

Después siguen los de la Superior con la calle 10, la Inferior con Los González y la Inferior con Los Parra. Y la ampliación de la 34. Que se supone no serán tan críticos ni de tan difícil construcción. Quizá no nos dará tan duro por estar ya acostumbrados.

Haciendo un balance, es justo decir que el de Valorización de El Poblado es un proyecto que se mueve. Uno puede estar en desacuerdo con que estas obras valorizan los predios, puede demostrar que los parámetros y estudios para asignar las cuotas son irrelevantes o desactualizados, puede comprobar injusticias e inconsistencias…

Pero al menos, a diferencia de otras ciudades del país, las obras aquí sí se hacen y cumplen su papel. Se ve que el dinero se invierte bien y que tratan de no perjudicar a la gente más allá de lo razonable.

También es evidente el esfuerzo que hace Fonvalmed por mantener informada a la comunidad y responder a sus inquietudes. Hay boletines de todo tipo, atención de reclamos, foros, etcétera. Se notan liderazgo y ganas de acertar.

Al fin y al cabo las obras están ubicadas en el mismo municipio y todos hablan el mismo idioma. Uno puede estar en desacuerdo con todo, pero al menos parece haber alguien al mando que sabe para dónde va.

Qué diferencia frente a lo que ocurre en el Oriente cercano antioqueño. Las obras de infraestructura vial que se requieren con urgencia suprema quedan en diferentes municipios y nadie sabe para dónde van. Nadie quiere ir de la mano de nadie. Y no hay líder ni entidad alguna que organice a estos niños.

Para las vías de este importante sector de Antioquia, el segundo piso de Medellín, con un crecimiento acelerado en los años recientes y por venir, no hay a la vista posibilidades de ampliaciones, de intercambios a desnivel, de doble calzadas… No, todo se metió en ese oscuro y poco relevante túnel, cortesía del anterior gobernador.

Todos los municipios se sienten afectados en forma negativa porque el túnel no los beneficia en el aspecto vial y se traga todos los recursos que podrían haber estado disponibles para obras realmente importantes de la zona.

El Oriente antioqueño solo podrá progresar unido, bajo un liderazgo claro y fuerte, por ejemplo de la Gobernación. Pero hasta ahora, al menos en el tema vial, ese liderazgo ha sido errático y endeble.

Es muy triste no tener dinero para hacer las obras que se necesitan con urgencia. ¡Pero es mucho más triste tenerlo y malgastarlo en la obra equivocada!
opinion@vivirenelpoblado