Más sobre la calle 9

Más sobre la calle 9
Los manifestantes opinan que ganaron el debate sobre el espacio público que frecuentan en la calle 9 y agregan que su presencia es una ventaja para el comercio de la zona

La calle 9, especialmente la parte que linda con el Parque de El Poblado, es uno de los sectores más concurridos de El Poblado. Es frecuentado predominantemente por grupos de jóvenes que socializan en los espacios públicos. El 28 de septiembre, como lo reportó Vivir en El Poblado en las ediciones 495 y 499, un grupo de jóvenes manifestó su descontento con el restaurante Píccolo por los aspersores de agua que mojaban a las personas que pasaban o se sentaban en la acera, y una rejas que invadían el espacio público. La manifestación, convocada por Twitter con el hashtag “polaconsombrilla”, culminó en la calle con recolección de firmas para el levantamiento de un derecho de petición ante Espacio Público.
La persona encargada de dichas acciones, al cierre de esta edición, no había aceptado hablar con Vivir en El Poblado para corroborar cuál fue la respuesta que dijo haber recibido, o si nunca lo interpuso, o lo hizo en otra dependencia. En la Subsecretaría de Espacio Público no tienen conocimiento de ningún derecho de petición a nombre de esa persona (Manuela Saldarriaga) ni de ningún otro relacionado con Píccolo o invasiones del espacio público en la calle 9.
El subsecretario Gabriel Jaime Gómez manifiesta a Vivir en El Poblado que, a pesar de que celebra la iniciativa pacífica de los jóvenes, él no había visto dichas rejas en esa noche de la protesta, pero lo que sí había visto era a los manifestantes consumiendo licor entre las carreras 36 B y 42, y entre la quebrada La Presidenta y la calle 10 A, lo cual viola los decretos 1583 y 1224 que prohíben el consumo, venta y porte de licor en las vías y parques públicos. El subsecretario añade que aumentó sus operativos para controlar el consumo en esta zona a partir de la manifestación. Adicional a los recorridos que hacen los gestores de espacio público de 9 am. a 5 pm., de lunes a sábado en El Poblado -particularmente en el parque principal porque los turnos de la noche se enfocan en el Parque Lleras entre 9 pm. y 2 am.-, se realizaron tres operativos nocturnos en la calle 9 durante el mes de octubre.
Sin embargo, para los manifestantes, cuya vocero es el urbanista Daniel Carvalho, la discusión que interesa es que Píccolo recientemente cambió la ubicación de las rejas, ya no invade el espacio público y dejó de “tirarles agua”. Agrega Carvalho que, a pesar de ser un usuario frecuente de esa calle y tener amigos y conocidos que también visitan a menudo este lugar, no ha visto ni ha oído hablar de los operativos mencionados por la Subsecretaría, ni sabe de personas a las que les hayan quitado el licor.
Por otro lado, habla del carácter de las personas que visitan la calle 9 y de las ventajas de que sea un lugar tan concurrido. “No somos gamines ni viciosos, somos universitarios y profesionales. Si allí hay consumo de marihuana o licor, lo hay como en cualquier otro sector: Lleras, Provenza, etcétera, y la verdad es que nunca he visto a nadie fumando marihuana en las inmediaciones de Píccolo, mucho menos teniendo relaciones sexuales”, como lo había sostenido el restaurante.

Daniel Carvalho
La concurrencia de personas en cualquier espacio es un aliciente para los comerciantes de cualquier zona, argumenta Daniel Carvalho. “Esa noche discutimos con el subsecretario la posibilidad de seguir explorando que la calle 9 se vaya transformando, y ahí fue cómo nos dimos cuenta de la iniciativa de Bulevar Astorga, la cual tuvo su primer evento el sábado pasado”, dice el vocero. Daniel aprovechó ese evento para hablar con varios comerciantes de Astorga y cuenta que a todos (con los que pudo hablar) les gusta que haya esa presencia de público nocturno. “Nosotros quisiéramos que esa zona se enriqueciera. Son escasos los lugares donde la gente decide ocupar los espacios públicos. Hay muchos parques y plazoletas bien equipados sin usuarios, pero aquí pasa lo contrario, ya está la gente, que es lo que se soñaría un comerciante”, dice el urbanista y manifestante.