Maremotos y conocimientos básicos/ Febrero (quincena 2)

La afirmación vale para temas que no tienen a primera vista una conexión inmediata con lo cotidiano (cambio climático global, ascenso del nivel del mar), pero también en relación con la carencia de unos conocimientos mínimos de los cuales puede depender en un momento dado la sobrevivencia, verbigracia, ¿qué hacer en casos de terremotos, deslizamientos, inundaciones y, por supuesto, maremotos?. Muchas personas (asiáticos y extranjeros, residentes y turistas, ricos y pobres, “estudiadas” y “no estudiadas”) habrían salvado sus vidas si hubieran conocido el simple hecho de que una retirada rápida del mar significa, para efectos prácticos, que en máximo unos pocos minutos las playas recibirán una “montaña de agua”. Pocas personas conocen que el pánico de los animales anuncia peligros inminentes y que -en el colmo de la falta de familiaridad con la naturaleza-, la prudencia mínima aconseja alejarse de las playas cuando ocurre un sismo, por pequeño que parezca. Obviamente, el problema no solo es cuestión de tecnología y desarrollo, sino también de falta de educación ambiental, aun en personas de niveles culturales considerados altos.

Un maremoto es básicamente una ola cuya cresta aumenta de altura y volumen a medida que se acerca a la costa, y rompe prácticamente en tierra firme. Puede originarse por causas diversas, incluyendo deslizamientos submarinos y derrumbes de montañas, explosiones volcánicas y terremotos. Dependiendo de las circunstancias de su generación, algunas veces el valle de la ola arriba primero al litoral y el mar se retira; otras veces, la cresta (una montaña de agua) llega primero que el valle y se desploma sobre las playas sin dar tiempo para reaccionar (a no ser que un observador atento note que la superficie del mar se va levantando poco a poco desde la lejanía). Este caso ocurrió en el sur de nuestra costa pacífica (en la cual abundan los terremotos y maremotos) a raíz del sismo del 12 de diciembre de 1979. El maremoto generado por este sismo barrió con olas de 2.5 metros de altura las playas de San Juan de la Costa, (50 kilómetros al norte de Tumaco) y mató en instantes a 200 personas. La ciudad de Tumaco (10 mil habitantes en ese entonces) tuvo más suerte en ese aspecto: el maremoto arribó durante marea baja y rompió mar afuera, no directamente sobre la ciudad. Tumaco se salvó por cuestión de unas pocas horas. Hoy, 26 años después, ubicada en el mismo lugar y con alrededor de 35 mil habitantes, sigue dependiendo de la suerte.

Río San Juan

Las consecuencias de terremotos y maremotos se prolongan muchas veces durante años y décadas. Los hundimientos de terrenos, por ejemplo, inician a menudo procesos que, lenta pero continuamente, destruyen playas y áreas adyacentes (típico de nuestra costa pacífica sur a raíz de los terremotos de 1906, 1979 y 1991). Este hecho ilustra la necesidad de entender la evolución de la naturaleza a mediano y largo plazo. Las primeras impresiones no captan por lo general las amenazas más importantes y se pueden encontrar muchas sorpresas, algo muchas veces desconocido u olvidado por inversionistas y planificadores.