Malpelo, patrimonio natural de la humanidad

 
 


Malpelo, patrimonio natural de la humanidad

 

Malpelo fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas

 

Por Agenda del Mar / www.agendadelmar.com

 

Una noticia que mereció solo un pequeño despliegue en los medios se encargó de contarnos a los colombianos que un islote rocoso situado a 500 kilómetros de la costa pacífica fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, el miércoles 12 de julio. Ese día Isla Malpelo entró a formar parte de los 162 sitios que ostentan el título a nivel mundial y la segunda área en el país, junto con el Parque Nacional Natural Los Katíos, declarado en 1994.

 
     
   
     
 

La historia de Malpelo tiene referencias desde 1542 cuando se menciona en las notas de viaje de Cristóbal Vaca de Castro administrador colonial de España en Perú, como un islote rocoso que los marineros llamaron “Mal Pelo”; aparece dibujada en el mapa mundial de 1550 que reposa en el BritishMuseum con el nombre de Ye Mallabry, asociado luego al término malabrigo (inhóspito). Perteneció al territorio español, luego al Perú y más tarde se convirtió en territorio colombiano.

El archipiélago de Malpelo es la cúspide de una cordillera volcánica submarina cuyas paredes descienden hasta los 4 mil metros de profundidad. Lo forman una isla principal y 12 peñascos que abarcan 3.5 km2 de superficie terrestre y 8.757 km2 de mar territorial. El lugar donde se encuentra le confiere a Colombia límites marítimos con Costa Rica y hace posible que el mar territorial y su zona económica exclusiva se extiendan 200 millas más al oeste de las islas; el área generada a partirde su localización nos ofrece un nuevo espacio con abundantes recursos naturales y la vecindad con otras naciones.

Algunos comparan su superficie con un paisaje lunar, carente de vegetación, pero la realidad le cuenta a la comunidad científica una cosa muy diferente: la permanente humedad y el guano de las aves marinas, han permitido formar sobre las plataformas parches de vegetación, dominados por algas, líquenes, musgos, helechos y algunas gramíneas. La fauna terrestre está conformada principalmente por un cangrejo, tres especies de lagartos y unas 60 especies de aves marinas. La isla y los peñascos sirven de refugio a la colonia más grande del mundo del piquero enmascarado (Sula granti); esto lo ha convertido en el ave emblemática de Malpelo y dio el nombre al barco de patrullaje de la armada ARC Sula, que realiza el control y la vigilancia del área protegida.

Las aguas del santuario están habitadas por infinidad de especies con un gran número de individuos. Para los buzos es un deleite observar cardúmenes de atunes, bravos, jureles, delfines, pargos y otros organismos arrecifales. Algo especial, la gran cantidad de tiburones martillo, aletiblanco, solrayo y otros asiduos visitantes como el tiburón ballena y las mantas diablo. El ecosistema oceánico protegido incluye más de 394 especies de peces.

 
 

 

 
   
     
 

Malpelo ha sido considerada un laboratorio viviente. Lo habitan infantes de marina que viven sobre la roca en casas prefabricadas. Sus visitantes son científicos o buzos avanzados que llegan desde diferentes lugares del mundo, atraídos por la riqueza del mar.

La mayor amenaza: La pesca ilegal realizada por embarcaciones nacionales e internacionales. Sus grandes defensores y amigos: La Fundación Malpelo, La Armada Nacional, el Sistema de Parques Nacionales, Conservación Internacional Colombia, los científicos nacionales y extranjeros que hacen investigaciones y monitorean las especies y ecosistemas del lugar.

Cabe destacar el proyecto sobre movimiento de tiburones martillo a través de telemetría acústica y satelital. Todos los programas están encaminados a apoyar efectivamente la protección, la investigación, la educación, el control y la vigilancia del santuario de fauna y flora Malpelo, cuyo verdadero propietario es la humanidad.