Los ciclos de conciertos

La Orquesta Filarmónica de Medellín interpretará la totalidad de sinfonías de Beethoven. Su realización, al estilo de las orquestas sinfónicas del mundo europeo, significa un celebrado hito que fortalece la ejecución de esta música en la ciudad
/ Sebastián Mejía

En su devenir histórico, la música se ha valido de diferentes justificaciones que terminan por perfilar los criterios de reunión para la constitución de un programa. Entre las más sobresalientes se encuentran: el contraste de su carácter, su forma, su rapidez, el periodo histórico, la instrumentación, e incluso una idea extramusical que convoca, a modo de “concepto”, un número heterogéneo de obras musicales.

La Orquesta Filarmónica de Medellín acaba de anunciar la realización de un ciclo de conciertos, en los cuales se interpretará la totalidad de sinfonías de Beethoven. Su realización, al estilo de las orquestas sinfónicas del mundo europeo, significa un celebrado hito que fortalece la ejecución de esta música en la ciudad.

La orquesta plena en capacidades para su realización (las nueve sinfonías han sido interpretadas en diferentes momentos y bajo diferentes batutas), se entrenó para tal ocasión con la realización de su concierto del pasado 23 de octubre. La exitosa interpretación de obras sinfonicocorales con director y coro internacional invitado, asegura desde ya una esperada versión de la Novena Sinfonía.

La agenda del mes anterior, dedicada a promocionar en festivales músicas como el Jazz latino y el Gipsy Jazz, terminó por consolidarse con la realización de la IV versión del Festival Flamenco Ciudad de Medellín. El evento contó con la participación de artistas locales y españoles, logrando dar el tinte de originalidad esperado a sus presentaciones principales. De esta manera se afianza en la ciudad el cultivo del melancólico aire andaluz.

El reciente paso de una nueva versión del festival Altavoz, continuó reforzando las expresiones musicales del público joven de la ciudad, haciendo masivas las políticas públicas de participación social, a través de la música.

Amplia recepción tuvo por su parte la última versión del Festival Antioquia le Canta a Colombia. La ciudad madre de Antioquia destacó como anfitriona de su realización, en una nueva versión además caracterizada por la participación del público no presente, a través de las redes sociales. Una positiva dosis de juventud y la fusión vocal y no puramente instrumental definieron las versiones favoritas de esta ocasión.

A pesar de la discutida decisión del heterogéneo, pero idóneo jurado, el festival continúa dando vida a las formas que posibilitan en la actualidad la pervivencia de esta música. Su reconocido arraigo tradicional se enriquece con una fuerte carga mediática que hoy la perfila y difunde.

Fue lastimosamente baja la afluencia de público a la que fue, quizá, la más importante presentación local del año de un experimentado músico internacional. El mítico violinista israelí Pinchas Zuckerman visitó la ciudad como parte de su gira, en un recital pleno de intimismo y perfección técnica e interpretativa. La calidad de los conciertos de este tipo no está a pesar de ello, respaldada por la cantidad de público asistente. Los recitales de esta envergadura son recibidos de manera discreta, a pesar de su buena publicidad.

De esta manera queda abierta la nutrida actividad musical de la ciudad hacia el último trimestre del año, el cual promete seguir cosechando experiencias para vivenciar y hacer ciudad participando de ellas.
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