“Lo que se propuso, está”

Para el director de Planeación, el nuevo POT encauza los sueños de una ciudad ideal, que dependerá de pactos entre instituciones más fortalecidas y una ciudadanía que reevalúe sus hábitos


Jorge Pérez, director de Planeación de Medellín

Jorge Pérez, director de Planeación, arquitecto apasionado por el urbanismo, autodenominado soñador ambicioso de una ciudad moderna, sabe perfectamente que en el POT, acuerdo 268 de 2014 aprobado el lunes 28 de octubre, siempre habrá expectativas insatisfechas. Sin embargo, se siente tranquilo porque el trabajo de su equipo estuvo “amplia y diversamente enriquecido por las poblaciones que participaron en la estructuración, formulación y adopción del Plan durante los últimos tres años”.

Las discrepancias son posiblemente infinitas, sin embargo se destacaron los cuestionamientos de tres concejales que votaron No al POT; Luis Bernardo Vélez, Miguel Quintero y Juan Felipe Campuzano; y otras que han sido manifestadas en Vivir en El Poblado en las ediciones 583, 584, 585, 586, 592 entre otras, a través de voces como las de Eduardo Loaiza, gerente de Camacol; Luis Fernando González, director de la Escuela del Hábitat; Francoise Coupé, presidente del Consejo Territorial de Planeación; Zoraida Gaviria, exdirectora de Planeación, o el mismo concejal Luis Bernardo Vélez.

La votación fue “muy positiva” dice Jorge Pérez. “Los 617 artículos definitivos fueron votados positivamente por entre 14 y 17 concejales con lo cual hay una amplia mayoría”.

Entre las dudas que resolvieron el lunes están los predios privados considerados pulmones verdes. La administración retiró a los clubes El Rodeo y El Campestre de la propuesta de construir un 30% del área y dejar un 50% a la ciudad en espacio público. Ambos seguirán como están y la propuesta queda para otros predios privados como El Castillo y lotes de universidades.

Por otro lado, quedó aprobada la enmienda al POT que le permite al alcalde la creación de una empresa que opere el proyecto Parque del Río. Aníbal Gaviria manifestó el interés de ISA y Empresas Públicas de Medellín en ser socios de la Alcaldía en dicha empresa.

Así las cosas, el equipo creador del POT quedaría satisfecho: “Lo que se propuso, está”, dice Pérez.

¿Cómo queda?
“Lo primero es que es un plan que mantiene la estructura de crecimiento hacia adentro, de ciudad compacta. Lo segundo es que hace una apuesta por la coherencia normativa. Los aprendizajes demuestran que el modelo territorial no se concretó porque había vacíos en los instrumentos de gestión. Lo tercero es que hacemos una apuesta al borde; el Cinturón Verde como herramienta para que la expansión urbana y la destrucción del borde no avance. Se fortalece también la apuesta por el espacio público, con metas que nos van a permitir tener en los próximos años más del doble de áreas de espacio público. Se fortalece una apuesta de sostenibilidad urbana en términos de movilidad, con lo que eso representa en términos de emisiones, calentamiento global, seguridad. Por otro lado, es importante la eficiencia en términos de la inversión de recursos de la ciudad porque es muy costoso el suelo urbano urbanizado y hay que utilizarlo racionalmente. Entonces estamos buscando cómo nos movemos más racionalmente con mayor seguridad y eficiencia y no depender exclusivamente del carro. Otro tema es la renovación urbana para que tengamos una vida mas cercana a la convivencia ciudadana”.

¿Cómo garantizar el cumplimiento del POT?
“La fuerza de un plan de ordenamiento es la ciudadanía que es capaz de asumir hábitos de conducta diferentes. Aquí tenemos que tener una autoridad fortalecida y efectiva pero también una comunidad dispuesta a honrar la normativa. Eso es el reto de los pactos ciudadanos; una propuesta que se lidera con el Concejo para que la sociedad construya este POT como un pacto, es decir, instrumentalizar el plan, la gestión, el ejercicio de autoridad, las formas institucionales necesarias para mejor control de la ciudad, pero también la conciencia pública y cívica para que todos le juguemos limpio a la ciudad”.


Recinto del Concejo Municipal durante la aprobación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT)

Sobre el temor por el desarraigo de la industria
“Es verdad que un POT mal estructurado podría generar presiones indebidas sobre la áreas industriales que generen su desplazamiento pero nosotros hemos hecho un amplio trabajo con los sectores productivos e industriales de Medellín, hemos tenido relaciones con el Comité Integremial de Antioquia, nos hemos reunido con dirigentes de la grandes empresas, y tenemos que decir que nuestra industria es moderna con protocolos de producción más limpia y alto nivel de innovación que no tiene grandes dificultades para coexistir con usos urbanos diversos. Además, el POT tiene propuestas que permiten, a través de los protocolos ambientales urbanísticos, resolver cualquier conflicto y tiene unos protocolos de derecho de permanencia que le aseguran a la industria que ya existe que no tiene por qué ser expulsada. También se generó una serie de acuerdos con los sectores productivos para entender que el reto más grande que tenemos con la industria es la movilidad y la logística. El desplazamiento hay que mirarlo con cierto análisis. Cuando hablamos de que la industria se va de Medellín hay que entender que aquí ya no hay quince ciudades sino un sistema urbano complejo que es una región de ciudades, de modo que la relocalización no significa que se está acabando la industria. Los tributos y la generación de empleo sí son un reto, por lo cual tenemos que prevalecer con la industria tradicional, pero el único mecanismo para generar empleo y dinámica económica no es la industria”.

La apuesta por el carro es una calle sin salida
“En la comuna 14 está concentrada la mayor tasa de autos por habitante de la ciudad; duplica prácticamente a los municipios del Aburrá Sur y triplica el promedio de Medellín. Nos tenemos que preguntar cuáles instrumentos debemos utilizar para regular esto pero, sobre todo, cómo los ciudadanos debemos movilizarnos en el futuro, porque la apuesta por el carro particular como medio principal es una calle sin salida. Hay viajes que no se pueden hacer en bicicleta así como hay viajes que no se deben hacer en automóvil. En El Poblado uno no puede pensar que va ir a votar a cinco cuadras en carro. El problema es que tenemos que terminar de hacer la ciudad; no tenemos los servicios que el ciudadano requiere en su zona, no tenemos los andenes ni la red completa de movilidad, pero si la tenemos nos moveremos distinto. Seguiremos movilizándonos en carro, construyendo los intercambios viales, pero construyendo también la otra ciudad”.

¿Se equivocan entonces quienes creen que el POT es negligente con el vehículo privado?
“Se equivocan quienes creen que el problema es el POT, se equivocan quienes creen que las mejores ciudades son las de los carros. No hicimos el Foro Urbano Mundial para pasar de largo. Allí vino lo más importante del pensamiento global a contarnos qué y cómo está haciendo la sociedad humana para poder superar las grandes preguntas. El carro es la mayor fuente de emisiones, de accidentalidad, es el mayor consumidor de recursos públicos de inversión en urbanización, es la mayor fuente de inequidad urbana. No se trata de hacerle la guerra al carro pero todo el planeta está pensando cómo reinterpretar la movilidad”.


Juan Felipe Campuzano, Miguel Quintero y Luis Bernardo Vélez, concejales que votaron por el no durante la aprobación del POT

Impacto en El Poblado
Las últimas licencias de construcción expedidas tienen vigencia de tres años pero a partir de mediados de noviembre se espera empezar a expedir licencias bajo el nuevo POT. “El impacto notorio tomará algunos años pues el POT se irá insertando gradualmente”, dice Jorge Pérez, habitante de esta comuna. “Lo grande, lo fuerte, lo notorio, es que deberá haber una disminución de grandes torres en las laderas. La apuesta es tratar de preservar los atributos que aún tiene la comuna 14. No estamos en contra de que se construya en El Poblado sino en contra del modelo que, a nuestro juicio, nunca debió ser: grandísimas torres que impactan la morfología y la condición natural del territorio. Por otro lado, hay una gran apuesta para dotar El Poblado de áreas verdes públicas, de parques y equipamientos; un gran parque en torno de la UVA de El Tesoro, el Parque La Frontera se fortalece y una gran apuesta por depender cada vez menos de manera exclusiva del carro”.

La tarea, que no será cosa sencilla, ya está trazada. “Me dicen que soy muy iluso, pero es que me pagan para eso; un planificador es para soñar la ciudad, no es para decir ‘dejemos esto así’”.