Las presidencias: desde siempre

    De las presidencias… A la diestra de Dios padre

    Recordemos que existen dos estilos: el inglés, en cuyas cabeceras se ubican las presidencias, y el francés, con las suyas en el centro de la mesa. Por lo tanto, en actos oficiales, asambleas, congresos, etcétera, el puesto de honor de todo acto debe ser ocupado por quien preside, un lugar destinado y equipado con la debida anticipación. Quien lo hace puede estar sentado o estar de pie, en este último caso, será un tiempo breve, por ejemplo, una primera piedra, inauguraciones, recibimientos gubernamentales o imposiciones de placas. Los sitios deben estar decorados y marcados y guiados; el programa, atriles, banderas, himnos, listos en su estricto momento y lugar. Por su puntualidad, merecen capítulo aparte en la próxima edición.

    En actos de gobierno o de trabajo, el que ostenta el cargo de representación, ingresa y saluda de primero, así será más fácil para cada cual presentar a su respectiva pareja. Socialmente, se les da prelación a las damas, aunque a veces compite con aquello de “primero la edad que la belleza” De todas formas, al entrar, al saludar, al atender y pasar a manteles ellas llevan la delantera. De allí que es a la dueña de casa a quien le pasan de primera las bandejas y quien toma la iniciativa de empezar a comer. A su derecha está el asiento de honor. Los anfitriones pueden presidir mesas diferentes y es él, el señor de la casa, el último en servirse, cosas de la etiqueta, ya que en familia y en el diario vivir, hacemos lo contrario. Si se quisiera honrar la presencia de un hombre que asiste solo, tomará el lugar del anfitrión, o sea la otra cabecera o el asiento a la derecha de la anfitriona. Si es pareja, se intercalarán a lado y lado de ambos o juntos, como los novios.

    Orden de ubicación

    Veamos según los acontecimientos qué es lo recomendado:

    • Alternancia: el lugar de privilegio está en el centro y a su derecha el invitado especial, luego viene el de la izquierda, o sea que los números impares quedarán a la derecha y los impares a la izquierda y así correlativamente, el resto. Aclaremos que la derecha o izquierda, van en relación con quien preside no con las personas que ocupan el auditorio, en caso de existir éste.

    • Lineal: para recibimiento en una institución, en un club o en un aeropuerto, se usa la fila india, iniciando por las autoridades civiles, militares y eclesiásticas de cada lado.

    • Mixto: los últimos en entrar al recinto son los que presiden, pero son además quienes salen de primeros y si los demás ya están sentados, deben ponerse de pie a la llegada de los personajes y esperar hasta que se siente el presidente.

    • Orden alfabético: le da agilidad y orden al evento. En simposios y convenciones internacionales por principios de derecho e igualdad jurídica, es el que rige. En las instituciones o agremiaciones, impera su fecha de creación. En diplomacia hay que respetar la antigüedad en el cargo de los embajadores y no su origen y entre los jefes de estado, rige el de cada nación incondicionalmente. En la nuestra, encabezan los siguientes: Ministerio del Interior y de Justicia, Ministerio de Relaciones Exteriores, Hacienda y Crédito Público, Defensa Nacional, y cierran los del Transporte y de la Cultura.

    Situaciones especiales

    Cuando se trata de caminar o de marchar, la persona de mayor rango va en la mitad y se sigue la ley de la diestra. En caso de hacerlo de uno en uno, adelante va la de mayor categoría y la siguen atrás, los demás por orden de precedencias.

    En vehículos con conductor, el puesto de atrás a la derecha es el relevante y el segundo la ventanilla de la izquierda, mientras un tercero va en la mitad. El cuarto, adelante al lado del chofer en muchos casos, es para un subalterno, intérprete o secretario. Si el dueño del vehículo conduce, invitará a quien desee a su lado, teniendo en cuenta su importancia o la comodidad del pasajero. El carro se cuadra con la puerta derecha mas cercana al abordaje del personaje, éste siempre se sube de primero y se desmonta de último. En aviones y barcos, las normas se invierten, la jerarquía entra de última y desciende en primer término. En cualquier situación, hay que tener en cuenta que las costumbres, las formas y las tradiciones, priman sobre el rígido protocolo.

    Y es tan importante el protocolo, que hasta el Credo nos lo recuerda: …que está sentado a la diestra de Dios Padre…