Lágrimas sobre la Obra 500

Lágrimas sobre la Obra 500
/ Juan Carlos Franco

Tengo en mis manos el original del aviso de página completa que publicó El Mundo, por allá a comienzos de octubre de 1990, promoviendo la famosa Obra 500 por Valorización. Seguro fue ordenado por la alcaldía de la época, en cabeza de Ómar Flórez Vélez. Excelente diseño gráfico, a propósito.
Como es bien conocido, el proyecto fue sometido a consulta popular y fue derrotado. Por la razón que sea, la comunidad no aceptó pagar una contribución para que le hicieran muchas más (y mucho mejores) vías a comienzos de los 90.
Dan ganas de llorar por lo que pudo haber sido y no fue. Más de 20 pasos a desnivel en los cruces de todas las lomas con todas las transversales, además de nueva Transversal Intermedia llegando hasta la calle San Juan; nueva Circunvalar Oriental entre San Lucas y Las Palmas unos 500 metros arriba de la Superior; ampliación de las tres lomas claves (Parras, González, Balsos) y, por si fuera poco, ¡pasos a desnivel en el cruce de cada una de ellas con la Avenida!
Eran otras épocas. La población y el desarrollo de este sector de Medellín no llegaba ni a la mitad de hoy, tal vez a la tercera parte. Cómo habría sido de fácil, comparativamente, negociar predios. O cerrar parcialmente una vía transversal o una loma mientras se construía el intercambio.
Y de otro lado, cómo se hubieran valorizado (ahí sí, no con el proyecto actual) todos los predios de El Poblado. Cómo habrían mejorado los tiempos de desplazamiento de 1995, los de 2002, los de 2012, los de 2030. ¡Caramba, si a lo mejor nos habríamos ahorrado el pico y placa! Ah, y la cantidad de puestos de trabajo que habríamos generado a lo largo de más de cinco años, justo en la época en que Medellín más los necesitaba…
Pero no. Preferimos ahorrarnos unos pesos. Preferimos el corto plazo y no tuvimos la visión, la grandeza, la generosidad para pensar en el futuro.
Seguramente los promotores del NO, como aquellos que se reunían en la Divina Eucaristía, quedaron muy orgullosos con su triunfo. Que fue limpio y legal, por supuesto, ese no es el problema.
Me pregunto si hoy, 22 años después, estos dirigentes políticos, gremiales, empresariales, o simples ciudadanos, secretamente sentirán arrepentimiento, mientras desperdician horas y horas de todos sus días navegando nuestros tacos.
Me pregunto cuántos de los ciudadanos que votaron NO, hoy lo lamentan y desearían haber votado SÍ.
Estimado lector, ¿si usted pudiera mágicamente trasladarse al 6 de octubre de 1990, y le fuera dado hacer una presentación ante los votantes del día siguiente sobre el futuro de las vías del Poblado, qué les diría?
¿Les llevaría acaso fotos de Los Balsos 2012 cualquier día a las 5 pm. o de cualquier tramo de la Avenida? ¿O de esa lamentable colcha de retazos que llamamos “la 34”?
¿Les diría, tal vez, que no deberían pensar solo en ellos, hombres y mujeres de 1990, sino también en las generaciones futuras? Que sus hijos y nietos algún día les preguntarán por qué a El Poblado se lo tragó la tierra en términos viales? ¿Plantearía acaso que en ese tipo de consultas deberían participar -de alguna manera aún por descubrir- los ciudadanos del futuro, que son quienes finalmente cosecharán los beneficios o perjuicios de las decisiones del ciudadano 1990?
Esta columna se permite preguntar a sus lectores: ¿qué les diría, qué les mostraría? Se reciben contribuciones en franco.jc@une.net.co.
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