La mirada de Aguirre

La mirada de Aguirre
Un documental sobre Alberto Aguirre revela una faceta suya poco conocida, la de fotógrafo de la vida cotidiana de Medellín y de los pueblos antioqueños


Alberto Aguirre

Niños que viven y nos miran desde infancias ya extinguidas, una Medellín desierta y apacible en el silencio soleado del domingo, rostros curtidos o arrugados donde arde todavía una obsesión, seres que duermen en las calles de una eterna primavera, techos, ventanas y caminos, instantes de vida donde la pose no cabe, la mirada del fotógrafo nos muestra algo que fuimos y olvidamos, nos devuelve a una memoria que parece más viva que los ojos con que nos asomamos a mirarla.
“Las fotografías de Alberto Aguirre captan el alma de la gente”, de este modo resume Aura López el valor de una trayectoria artística que empieza a encontrar la luz. Alberto Aguirre ha sido protagonista de nuestra vida local y nacional, como abogado, periodista, crítico de cine, editor y librero. Ahora su obra fotográfica empieza a ser reconocida gracias a una serie de documentales dedicada a destacar su trayectoria vital e intelectual. Lector de Proust y de Canetti, apasionado y silencioso, a sus ochenta y cinco años Alberto Aguirre sigue siendo un ejemplo de dignidad intelectual. Como editor, contribuyó a la difusión de la obra de autores como Fernando González, León de Greiff, Gabriel García Márquez y Gonzalo Arango. Como periodista se ha erigido como el paradigma de una actitud independiente, crítica, valerosa. En los años ochenta, la reciedumbre de sus opiniones lo condujo al exilio. Como librero, Aguirre puso a Medellín en contacto con las tendencias mundiales en el arte. Como fotógrafo, ahora lo sabemos, se dedicó a atrapar en los rostros de la gente el alma de Medellín y de sus pueblos cercanos en la mitad del siglo veinte.


Fotografías de Alberto Aguirre

El primero de febrero, el realizador César Augusto Montoya presentó en la Casa Teatro de El Poblado su documental “Alberto Aguirre, fotógrafo”. Este trabajo forma parte de una serie de trece episodios, “Karaktere Aguirre”, dedicados a exaltar su trayectoria vital e intelectual. La serie apenas está a punto de empezar su recorrido por canales regionales y nacionales. En muchos casos, será la presentación en sociedad de una de las mentes más lúcidas e influyentes de las últimas décadas en Colombia. El capítulo dedicado a su labor como fotógrafo nos muestra que Aguirre todavía no ha terminado de cuestionarnos y conmovernos.
Para Darío Ruiz Gómez, la obra fotográfica de Aguirre se inscribe en una exclusiva tradición de la que forman parte figuras como Henri Cartier Bresson, Walker Evans y, en nuestro país, Nereo López Meza y Melitón Rodríguez. Salvo por una exposición que tuvo lugar en la Universidad de Antioquia, hace más de treinta años, las fotografías de Aguirre son un tesoro que apenas empieza a ser descubierto. ¿Cuándo se publicarán esas fotos?, ¿Cuándo se les reconocerá, como merecen, su valor inocultable? Estas son preguntas que despierta el documental de Montoya.
Para Aguirre, la fotografía en blanco y negro es la única que interesa. Como en otros campos del arte y de la vida, sus opiniones son enfáticas: “No entiendo a un fotógrafo que tenga más de una cámara”. Su acercamiento a la fotografía es consistente con una actitud personal que descree de la fama y los reconocimientos. La intervención de Aguirre en el documental y en la serie es mínima, displicente y en ocasiones huraña. Ahora octogenario, Aguirre se ve tan distante como los protagonistas de sus fotos. Sus ojos parecen llorar sin descanso por todo el dolor que ha retratado con su cámara. Queda en quienes lo admiran y respetan dar su justo valor a esa mirada de niño que parece ya cansada de mirarnos.