La mesa está servida (II)

    "El olor de la felicidad es el olor mañanero del pan puesto al fuego": Bernard Shaw.

    Nada más agradable que tomarse un buen desayuno con la calma que se lo merece: es el momento que augura buenos resultados y dicen los expertos nutricionistas que se trata de la comida más importante del día. Si así es el desayuno, cómo será el almuerzo… Curiosamente, se dice que desde el siglo pasado se establecieron los nombres según el momento y se le llamó desayuno a los primeros alimentos que rompían con el ayuno de la noche. Es la hora en que toda la familia, en un fin de semana o en vacaciones, puede reunirse para compartir con los aromas del café y del chocolate, un fresco jugo de naranja, panes recién horneados, mantequilla y mermeladas y ni hablar de las arepas, excelente complemento para un apetitoso calentao antioqueño que es nada más y nada menos que el bien afamado brunch: breakfast and lunch.

    No hay como seguir los caprichos que pueden conducir a sabores, escenas y atmósferas que dan cabida a diversidad de culturas: hoy en día Medellín ofrece una gran alternativa gastronómica que va desde la cocina criolla hasta la mexicana, pasando por la italiana, la árabe y todas las orientales. Estas delicias las podemos disfrutar en casa y qué mejor que tratar de crear una atmósfera relacionada con el país de origen del plato que se va a ofrecer. No es difícil, es asunto de creatividad: un mantel, unas flores, una vajilla artesanal, un cristal que le ponga color, porque son esos pequeños detalles dispuestos alrededor de toda la mesa los que otorgan un toque original y un gran encanto visual. Esta mesa está dispuesta con elementos alusivos a la tierra Azteca, alegres tonos y diseños característicos que nos invitan a tacos, enchiladas y moles poblanos. ¡En la variedad está el placer!