La memoria

     

    La memoria

     
     

    Los ciudadanos en las sociedades democráticas deben tomar decisiones sobre las vida pública todo el tiempo, y lo menos que se espera de ellos es que tomen decisiones informadas, es decir, que se tomen el trabajo de documentarse antes de optar por x o y. Claro que ese ciudadano teórico es muy difícil de encontrar en la práctica. A qué horas, con todas las exigencias de la vida moderna, va un padre o una madre de familia a ponerse a estudiar sobre los asuntos de la vida pública. Es más fácil no pensar en eso y dedicar los minutos que quedan después de resolver las urgencias cotidianas a alguna distracción.
    Sin embargo, esto es una descripción, no una justificación. La vida sigue su curso y lo público requiere de ciudadanos que actúen en consonancia con los derechos que tienen. Se les pide que no traguen entero, que junten la información que reciben, de los periódicos, de la televisión, de los conocidos, y que hagan sus propios análisis para poder tomar una decisión que responda a sus convicciones y a las necesidades propias y de la comunidad.
    Y aquí la cosa se enreda más. Un votante de 18 años hoy, tenía 14 cuando eligieron a Sergio Fajardo (¿se interesaba por lo público entonces?), tenía 11 ó 12 cuando gobernó Luis Pérez… y 7 u 8 en el gobierno de Sergio Naranjo. ¿Qué memoria tiene ese votante de los últimos años de la vida pública de Medellín? La mentalidad propia de la juventud de creer que el mundo empezó con ellos y que todo lo que hubo antes suyo no deja de ser un pasado irrelevante es quizás una de sus mayores amenazas. Y es a lo que se les pide que se sobrepongan para que llegado el momento de estrenar su derecho al voto no lo hagan como víctimas de las frases de campaña y la propaganda política sino sabedores de que este presente es consecuencia del pasado cercano y que el futuro, que es de los jóvenes, dicen, será consecuencia de lo que hacen ahora. Pero no solo el suyo sino el de todos los demás que tendrán que vivir con las decisiones que esos jóvenes tomen en su calidad de mayoría en las próximas elecciones.
    No es poca la responsabilidad que tienen sobre sus hombros.