La marihuana, entre mitos y realidades (2)

La marihuana, entre mitos y realidades (2)
Muchos mitos rodean la marihuana y su consumo. En este segundo informe sobre la marihuana de la campaña ¡Estás vivo, vive! un experto profundiza en ellos

Según el médico toxicólogo Hugo Gallego, los principales mitos alrededor de la marihuana o cannabis son:
1. “Por ser natural no es peligrosa y no posee químicos”. Es el primer concepto que les dicen a los jóvenes cuando los inducen a iniciarse en el consumo de marihuana. Lo cierto es que a la planta de cannabis no es necesario hacerle nada porque tiene más de 400 sustancias concentradas, máxime en las nuevas clases como “cripa”, “cripping” o “crespa”, en las que la concentración de los canabinoides es mucho mayor que en la marihuana regular o “pangola”. Es contrario a lo que sucede con la hoja de coca, que tiene alrededor de 25 sustancias y requiere procesos para concentrar los alcaloides. Además los principales venenos están en la naturaleza, la escopolamina, por ejemplo, es uno de los que más están usando los delincuentes para robar a las personas o abusar sexualmente de ellas y se extrae de la planta del cacao sabanero o floripondio.
2. “Es más dañino un cigarrillo común que uno de marihuana”. Un cigarrillo de marihuana tiene la toxicidad pulmonar de siete cigarrillos comunes. Los defensores del consumo de marihuana lo comparan con el consumo de nicotina (tabaco o narguila) pero esto no puede hacerse porque hay muchas más personas consumiendo cigarrillo que marihuana, como lo muestra el Estudio Nacional de Consumo de Drogas en Colombia (2009).
3. “No hace daño en la adolescencia”. El consumo ocasional de cannabis disminuye la eficacia del tratamiento en los adolescentes con depresión mayor; el consumo de marihuana entre los adolescentes con Trastorno Depresivo Mayor se ha asociado a tendencias suicidas, malos resultados de los tratamientos, problemas legales, prácticas sexuales de riesgo y alteración funcional.
4. “Aumenta la potencia sexual”. La marihuana disminuye la espermatogénesis, la movilidad de los espermatozoides e incrementa sus formas anormales. Fumar marihuana disminuye la testosterona, la hormona luteinizante, la hormona del crecimiento y la folículoestimulante.
5. “Es inofensiva en el embarazo”. Un estudio prospectivo con 3.857 mujeres encontró alta incidencia de parto pretérmino entre las usuarias de marihuana; 48 meses después de la exposición prenatal a marihuana, los niños puntuaron más bajo en habilidades verbales y memoria; existe el potencial de anomalías congénitas en la descendencia de mujeres que fuman marihuana durante el embarazo; los niños cuyas madres fumaron cannabis inmediatamente antes del embarazo o durante este, tienen un riesgo aumentado de desarrollar leucemias agudas; la exposición “in útero” se ha asociado a retardo en el crecimiento intrauterino, leucemia aguda no linfoblástica, astrocitoma y rabdomiosarcoma; son probables las malformaciones.
6. “Mejora las funciones cerebrales”. El consumo de cannabis triplica la posibilidad de aparición de enfermedades mentales y puede exacerbar la esquizofrenia. Un estudio a 15 años con 45.570 pacientes determinó que hay un riesgo relativo de esquizofrenia seis veces mayor entre los consumidores fuertes (más de 50 cigarrillos al año). También causa síndrome amotivacional, apatía, cambios de ánimo, bajo desempeño social, comportamientos abusivos, aislamiento de la familia y amigos, problemas de memoria y aprendizaje, distorsión de la percepción, dificultad para el raciocinio, falta de coordinación, y ansiedad y pánico.
7. “No es cancerígena”. Los componentes del cannabis y el tabaco incluyen una cantidad similar de sustancias cancerígenas y proinflamatorias. Fumar un cigarrillo de marihuana genera mayores productos de combustión que un cigarrillo de tabaco.
8. “Mejora la sociabilidad y ayuda a realizar mejor las labores cotidianas”. Es un sofisma. Quien necesita fumar marihuana para socializar debe mirar qué vacío o qué espacio está ocupando esta en su vida o en su relación con pares. Puede tratarse de situaciones de ajuste en la adolescencia, deseo de aceptación en grupos de pares, características particulares de personalidad o por aparición de trastornos o enfermedades mentales.
9. “Es una droga ‘blanda’”. Los efectos sobre el cerebro son iguales a los de otras drogas consideradas como “pesadas”. El factor liberador de corticotropina, que es un marcador de estrés cerebral, se aumenta de igual manera con el consumo de marihuana que con el de otra sustancia psicoactiva, como la heroína. Es decir, la marihuana no relaja el cerebro sino que lo estresa, aunque aparentemente el efecto sea de relajación. Es tan peligroso un conductor bajo los efectos de la marihuana como bajo los efectos del licor.
10.“Mejora las defensas”. Con el uso crónico de marihuana se ha asociado a la función anormal de los linfocitos T, que son las células de defensa contra enfermedades como el VIH-Sida y la tuberculosis.
11. “Su consumo se puede controlar”. Grandes personalidades, entre artistas, escritores y cantantes que han sido exitosos y defienden su consumo son la minoría de la población. Si fuera cierto que se puede controlar no habría adictos a la marihuana, con todos los efectos agudos y crónicos antes mencionados.
12. “Todo el mundo fuma marihuana”. De acuerdo con el reporte anual de drogas de la ONU 2011, entre el 2.8% y el 4.3% de la población mundial entre 15 y 64 años consume marihuana, la droga ilegal más popular del mundo. Según el Estudio Nacional de Consumo de Drogas (2009), la marihuana es la droga ilícita de mayor consumo en Colombia. Un 8% de las personas declara haberla consumido al menos una vez. Un estudio más reciente revela que un 2.3% usó marihuana al menos una vez en el último año, es decir, cerca de 450 mil personas. El mayor consumo se observa entre los jóvenes de 18 a 25 años con un 5%, seguido del grupo 26 a 34 años (3,2%) y el de 12 a 17 años (2,7%). El mayor consumo se observa en el estrato socioeconómico 4, seguido por los estratos 5 y 6.