La historia secreta de un edificio fantasma

 

La unión contra la quiebra

Antes de abandonar el proyecto, la constructora vendió más del 100% del edificio. “Cuando se trató de entregar a cada comprador lo que le correspondía nos dimos cuenta de que había un 107% vendido y tocó distribuir una menor área a la que cada comprador aspiraba”, explica Cristina Trujillo. Como no se podía independizar cada unidad, lo que hicieron fue meter todo en una comunidad, y así se escrituró la totalidad del proyecto, para evitar que el edificio se incluyera en la quiebra de inversiones Torre La Loma.

Vuelve el fantasma del narcotráfico

“Entra la crisis económica del 91 y comienza a correr el rumor de que el edificio era de Pablo Escobar. Pero el edificio nunca fue de Pablo Escobar, nunca ha habido un solo testaferro, y no hay narcotraficantes como socios del proyecto. Por procesos posteriores que hicimos para reactivar el proyecto tenemos la certeza de que la totalidad de comuneros han pasado por la Lista Clinton. Ninguno está comprometido con procesos de la Fiscalía por narcotráfico y está comprobada ante las autoridades la procedencia sana de los recursos”, explica la abogada Trujillo.

Sin embargo, el rumor pudo más. Esta situación ahuyentó a posibles inversionistas y los comuneros se vieron avocados a suspender de nuevo la obra. Como si fuera poco, el edificio quedó sin vigilancia. Eso se dio en una época de fin de año y cuando los propietarios se dieron cuenta, el edificio estaba desvalijado.

Situación jurídica

Con cerca de 150 propietarios, la comunidad trató de establecer una fiducia para que administrara y terminara el proyecto. “Pero nos dimos cuenta de un grupo de 1.8% de propietarios que nunca aparecían y no se conocían. Esto impidió la figura de fiducia porque para disponer del bien hay que entregarlo en un 100%”, explica Trujillo.

Después de 15 años que convirtieron al edificio en uno de los elefantes blancos más célebres de El Poblado, tomaron la decisión de que el 1.8% de propietarios que no apareció jamás fuera asumido por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, que es el heredero universal de todo colombiano que desaparezca jurídicamente. En 2001 iniciaron el proceso de declaratoria de bien vacante ante el Juzgado Segundo Civil del Circuito de Medellín. Así se conformó el 100% de la propiedad en cabezas de personas reconocidas. Después de 5 años que duró el proceso, el fallo salió el 29 de julio de 2006. Esto da vía libre para hacer la tan esperada fiducia del proyecto.

Y el deterioro qué

Una de las inquietudes que queda es el deterioro que ha sufrido la estructura y cimientos del edificio, durante estos 20 años. Al respecto Cristina Trujillo dice que ya hicieron los análisis de rigor y el edificio solo requiere adecuaciones y construir la parte restante para que pueda estar listo.

El avalúo catastral del proyecto está valorado por el orden de los 12 mil millones de pesos. “Partiendo de esta base el sector financiero ya ha manifestado su disposición para participar en el proyecto; la otra opción es buscar inversionistas que terminen la construcción del edificio. Entre las propuestas tenemos una multinacional que quiere entrar a Colombia y un centro comercial interesado por el avance de obra (65%) y la ubicación”, explica Cristina Trujillo.