La guerra de las madres

Las madres trabajadoras sienten que las madres que se quedan en la casa las consideran malas madres (y algunas lo son). Las que se quedan en la casa sienten que las madres que trabajan las miran por encima del hombro (y algunas lo hacen).Y en los lados están las que no son madres y que les echan a las que sí lo son la culpa de todos los problemas de los niños (y de la humanidad).

Atacarse de esa manera no le sirve a nadie. Cuando más, eso da la oportunidad de pordebajiar a los demás y subir el propio ego.

Es tiempo de un armisticio y de reconocer que en ambas trincheras hay bondades y carencias y que finalmente sus hijos serán como adultos el resultado de haber recorrido ese camino con sus madres, sin que por uno u otro lado se llegue a un mejor punto.

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