La extraña lógica de La Alpujarra

     
     
    La extraña lógica de La Alpujarra
     
         
     
    Dice en el comunicado oficial que anunció el orden del pico y placa para este semestre que “se establecieron los días a través de sorteo con el fin de evitar que algunas personas adquieran un segundo carro para evadir la medida”.
    ¿Cómo así? Más allá de que el sorteo no haya sido tal sino un espectáculo público para darle un barniz de imagen positiva a algo que tiene toda la imagen negativa, lo de estigmatizar y perjudicar a quienes tienen dos o más carros, detrás de esto está la incapacidad de todos los gobernantes de Medellín para solucionar lo que ahora llaman problemas de movilidad.
    En el Plan Vial Metropolitano de 1986 estaban señaladas todas las vías que la ciudad necesitaba para suplir sus necesidades de circulación presentes y futuras (y hoy es el futuro de 1986). Las que están en ejecución este año son de ese plan, como la doble calzada de Los Balsos, pero las no construidas son muchas más. ¿Las razones? Que no había plata o que la poca plata disponible había que dedicarla a otras cosas, como a la inversión en educación y salud pública. Frente a argumentos de tan evidente verdad, nadie se opuso. Pero pasaron más de 20 años y ni la educación ni la salud pública son de mostrar, y el atraso de la infraestructura vial es de varias décadas.
    Por eso los comunicados oficiales como el mencionado son ofensivos pues tratan de tapar con palabras la verdad sin importar a quién maltratan. Suponen en la Alcaldía que los ciudadanos desconocemos cómo son los asuntos del poder y del gobierno en este valle. El año pasado cuando ampliaron el pico y placa a dos días, desde La Alpujarra hicieron una campaña de medios para convencernos de que la contaminación de la ciudad, que es cierta, exige medidas drásticas. Sin embargo, al transporte público no lo han puesto en cintura, le han permitido actuar contra el Metro, y al Metroplús lo pusieron de gas. Lo del control de la contaminación era carreta.
    Ahora los culpables son los que tienen dos carros. Claro que en medio de tanta pobreza tener carro es ser parte de un grupo privilegiado, pero los de La Alpujarra deberían ver más allá de estas montañas y entender que tener carro tampoco es ninguna riqueza. Los que compraron el cacareado segundo carro lo hicieron para defenderse del Estado y poder ir a trabajar, llevar los hijos al colegio,y demás diligencias. Y que no hablen del transporte público porque lo que hay aquí es peor, por ineficiente y peligroso, que cualquier taco.
    De ahí que sea extraña la lógica de La Alpujarra pues no vemos que con la misma fuerza tomen medidas contra los que por ejemplo, explotan a los niños en las calles de El Poblado o manejan el patrimonio público como si se tratara de negocios particulares. Es más fácil dedicársela al ciudadano ordinario.

    Publicado en la edición 382, enero 19 de 2009