La escopolamina ronda la rumba en la Zona Rosa

Comerciantes y empresarios piden mayores esfuerzos de las autoridades para detener a la delincuencia y el uso de sustancias químicas contra sus clientes

El parque Lleras es el lugar de El Poblado donde más casos de delitos con uso de escopolamina se han denunciado en 2015

Por Álvaro León Pérez

Diecinueve personas han sido intoxicadas con escopolamina en El Poblado, durante lo que va corrido de 2015, según los registros de la Policía. La mayoría de estos casos ha ocurrido en la Zona Rosa, con siete ataques en el Parque Lleras, seis dentro de discotecas y de bares, y dos en el parque El Poblado.

Los ataques con escopolamina y otras sustancias químicas que provocan somnolencia en las víctimas tienen como objetivo principal el robo de dinero y de joyas, afirma el coronel Fredy Ferney Pérez, comandante del Distrito Suroccidente de la Policía.

“La mayoría de los intoxicados son hombres que interactúan con mujeres desconocidas, quienes suministran la sustancia en bebidas alcohólicas y alimentos. También conocemos casos de mujeres que se impregnan escopolamina en su cuerpo para que, al entrar en un contacto más íntimo, la víctima quede bajo los efectos de la droga. La Zona Rosa atrae a los delincuentes debido a su vocación comercial y a las actividades de socialización y consumo de licor que allí desarrollan las personas”, sostiene el Coronel Pérez.

Ante la situación, los propietarios de los establecimientos comerciales situados en el parque Lleras, y, en general, en la Zona Rosa, hacen un llamado a las autoridades para que incrementen e intensifiquen los operativos policiales.

“El parque Lleras es la sala de Medellín, el punto más visitado por los turistas nacionales y extranjeros. Por ello es nefasto que continúe esta problemática, ya que se afecta la imagen de la ciudad en el resto de Colombia y en el exterior. Pedimos que haga más presencia no solo la Policía, sino también la Dijín y la Sijín, que adelanten labores de inteligencia encubierta para que de una vez acaben con el flagelo”, manifiesta Luis Guillermo Orjuela, presidente de la Corporación Zona Rosa.

Cada vez hay más modalidades delincuenciales
A medida que la ciudadanía ha venido tomando mayores precauciones contra los delincuentes, estos han cambiado sus estrategias.

Por ejemplo, el 6 de octubre una persona llevó alimentos a un edificio en El Poblado, los dejó con el portero y pidió que le fueran entregados a uno de los residentes del conjunto. Previamente el empleado había recibido una llamada de alguien con una voz similar a la del supuesto destinatario del paquete, quien le autorizó a consumir los alimentos, que resultaron contaminados con un somnífero.

En este caso, la llegada de un supervisor de la empresa de seguridad, que encontró inconsciente al portero y semiinconsciente al rondero, permitió impedir que se concretara el plan de los delincuentes. Los dos hombres afectados estuvieron incapacitados durante cuatro días.

Otro suceso ocurrió el 1 de octubre, cuando una mujer encontró un papel doblado en el parabrisas de su vehículo y al abrirlo leyó un número telefónico desconocido. La mujer desechó el papel y se marchó, pero pronto comenzó a sentir mareo por lo que se estacionó y pidió auxilio a un taxista, quien la condujo a un centro de atención de la ciudad. ¿El diagnóstico?: escopolamina.

El comandante del Distrito Suroccidente de la Policía Metropolitana reveló además que este año también se han presentado denuncias que comprometen a taxistas, más otro caso en el que una empleada doméstica drogó a su jefa. La víctima pudo dar aviso oportuno a las autoridades y se logró su captura.