La Divina Providencia y la Señora Ministra de Medio Ambiente y Vivienda

Acabamos de saber que el equipo de gobierno está en Providencia inaugurando la ampliación del aeropuerto. Usted sabía que el aeropuerto El Embrujo se construyó sobre un manglar de un Parque Nacional. Sabía que en el movimiento de arena se sedimentaron por completo las lagunas de este, en donde se criaban cientos de peces y criaturas vitales para el equilibrio de los ecosistemas marinos. Sabía que estas lagunas antes tenían de 2 a 4 metros de profundidad y hoy no pasan de 50 centímetros con la marea alta; para colmo los huevos de las pocas especies que aún llegan, se entierran en el fango y mueren por falta de oxígeno. Por favor le rogamos que cuide mucho la obra de ampliación y no afecten más este manglar.

Providencia es una muestra muy representativa de lo que ocurre con la situación ambiental en Colombia. En las crónicas antiguas de Agustín Codazzi, quien vivió en la isla varios meses, se describen los hermosos arroyos de la isla que bajaban de la montaña con generosas aguas cristalinas. Hoy no quedan más que algunos chorritos sucios que solo bajan en invierno, ya que en verano desaparecen. Si con cualquier veranito la isla se queda sin agua dulce, de dónde va a salir agua para los turistas adicionales que van a llegar. Si la experiencia de San Andrés con la sobrepoblación ha sido funesta, por qué se busca que pase lo mismo con la ya muy deteriorada Providencia. Hemos pasado ahí temporadas muy largas y nos ha tocado ver que las basuras se queden sin recoger por varias semanas; ¿cómo van a soportar la basura adicional que genera este turismo de pilas de transistor, tarrito de salchicha y vasito desechable con un basurero mal planificado que escurre directamente al mar? Señora Ministra, a pocos kilómetros de la isla, en aguas nuestras, los barcos hondureños tienden sus trampas ilegales para cazar langosta y llevan buzos artesanales a arrasar con el caracol y el pescado. A su vez los isleños cada vez pescan más con tanques y arpón lo que se constituye como una práctica totalmente destructiva y prohibida en todo el mundo, ya que el buzo escoge y mata los ejemplares adultos más importantes para el equilibrio de las especies.

En Providencia hay oficina de Parques Nacionales con algunos apóstoles sin ninguna autoridad ni recurso. Existe Coralina que al igual que casi todas las corporaciones autónomas es foco de corrupción e ineficiencia comprobada. Está el Ministerio del Medio Ambiente que por sus resultados ausentes, se ve que poco o nada hace. Burocracia y medio ambiente a veces son como el agua y el aceite.

Puede que visto a corto plazo el gran aeropuerto le traiga cierta prosperidad a la isla, pero está probado en el mundo entero, que el turismo desaparece con la desaparición de la riqueza natural, o peor aún, queda un turismo barato, que hace basura, no consume y acaba con todo a su paso.

Señora Ministra, hágalo por la divina Providencia y se ganará el cielo.