La Divina Eucaristía, 50 años testigo de El Poblado

La parroquia cumple el 27 de junio sus bodas de oro. Comenzó con misas que congregaban a los fieles bajo un árbol
Padre Martínez. Foto Juan David Caicedo
Por Laura Montoya Carvajal

“Primer punto: sacrificada del cerdo”. Así comenzaban las actas de eventos que en 1966 se hacían bajo un árbol en el campestre sector de Provenza para la recolección de fondos en pro de la construcción de una parroquia. Familias numerosas se congregaban en ceremonias religiosas en este punto donde hoy está construida la Divina Eucaristía.

Estas actas están guardadas en las bodegas de la parroquia y el padre Leonardo Martínez los manipula con delicadeza, junto a los mapas de El Poblado rural, con solo algunas casas en sus laderas, los planos de urbanización de Provenza y los de los vitrales que decoran la parte delantera y trasera del templo, estos dibujados con lápiz de color.

Foto cortesía

Según el administrador parroquial del templo, la urbanización de la zona hizo que la iglesia de San José de El Poblado fuera insuficiente y se planeara la construcción de la Divina Eucaristía. Esta se hizo justo después del Concilio Vaticano II, que ordenaba levantar templos austeros en su estructura, por lo que esta edificación es simple, con un techo triangular alargado y los lugares justos para la celebración de sacramentos y ceremonias católicas.

Las celebraciones por los 50 años ya comenzaron e irán hasta este domingo 26 de junio, cuando el arzobispo de la Arquidiócesis de Medellín, Ricardo Tobón, dará una misa a las 12 m. El sábado habrá un bazar de comerciantes de la calle, una procesión a las 4 pm. y a las 5 pm. una eucaristía solemne.

El padre Martínez está encargado por la curia de la administración de la parroquia hace tres meses, a la espera de que se decida un cargo en propiedad, luego de la salida del padre Elías Lopera, quien pidió una licencia a la Curia para defenderse de las denuncias de Julio César Cardona, quien señaló que fue accedido carnalmente a los 16 años por el padre y hoy pide una indemnización de 1.500 millones de pesos. El proceso está en investigación.

El administrador apunta que ahora esta edificación le está quedando pequeña a la comunidad cada vez más numerosa, por lo que se adelantan trabajos de ampliación. “Este es un momento de cambio social y de destinación de la zona que se volvió de comercio y turismo”, explica Martínez. No obstante la transformación del entorno, que trae problemas como la insuficiencia de sitios de parqueo, la inseguridad y la presencia constante de habitantes de calle, el padre es optimista.

“He logrado percibir que aquí hay muchos actores, pero no ha habido una sinergia un sentarse juntos a pensar el sector. Una de las necesidades urgentes es recuperar como una unidad las fuerzas vivas de esta comunidad para el bien común”, reflexiona el administrador.